RUTA 27 · MEDIUM
Somos demanda a Sheinbaum y Buenrostro por daño moral
El partido acusa que las señalamientos por contrataciones electorales buscan desviar la atención de la crisis del INE. La demanda abre un frente judicial entre un partido y dos funcionarias federales rumbo a 2027.

El partido Somos anunció una demanda por daño moral y difamación contra la presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, después de ser señalado por un esquema de corrupción en contrataciones electorales. Somos sostiene que los señalamientos buscan desviar la atención de la crisis del INE. El movimiento judicial convierte una acusación política en un litigio y ant
El partido Somos informó que presentará una demanda por daño moral y difamación contra la presidenta Claudia Sheinbaum y la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, luego de ser señalado por un esquema de corrupción en contrataciones electorales. La decisión convierte una acusación política en un litigio y coloca a un partido en confrontación judicial directa con dos figuras del gobierno federal, a menos de un año del arranque formal del proceso electoral de 2027.
Somos sostiene que los señalamientos buscan desviar la atención de la crisis del INE, y responde con una demanda por daño moral y difamación contra la Presidenta y la Secretaria Anticorrupción. La acusación original, según el propio partido, lo vincula con contrataciones electorales irregulares; el partido no ha presentado en la evidencia disponible una refutación documental del esquema, sino un anuncio de acción legal contra quienes lo señalaron.
El anuncio llega en un momento de alta visibilidad para Somos. Apenas un día antes, el partido informó que permitirá a personas ajenas a su estructura competir por candidaturas rumbo a 2027, mediante elecciones primarias. Y a finales de octubre lanzó espectaculares con la imagen de Julián LeBarón en Ciudad Juárez, como parte de una estrategia para impulsarlo como candidato a la gubernatura de Chihuahua. Es decir, el partido está en plena fase de posicionamiento y construcción de oferta electoral cuando estalla el señalamiento por contrataciones.
La lectura política
La demanda funciona, en la práctica, como una operación de contención política: traslada el terreno de la disputa del escrutinio público sobre contrataciones al terreno judicial, donde el partido puede reclamar la condición de víctima. No es una candidatura ni una precandidatura formal; es un movimiento defensivo de un partido que busca preservar su margen de maniobra mientras ordena su oferta rumbo a 2027.
El incentivo es claro. Somos no tiene aún una candidatura definida ni una estructura territorial consolidada; su capital político depende de la visibilidad y de la percepción de legitimidad. Un señalamiento por corrupción en contrataciones electorales, si no se responde, puede erosionar ese capital justo cuando el partido abre sus primarias y apuesta por figuras externas como LeBarón. La demanda, en ese sentido, es una señal hacia adentro y hacia afuera: hacia adentro, para que militantes y aspirantes no interpreten el señalamiento como una concesión; hacia afuera, para obligar a los acusadores a sostener sus dichos en un tribunal.
El movimiento también envía una señal a aliados y adversarios: Somos no busca replegarse, sino disputar la narrativa de la crisis del INE y colocarse como actor que confronta al gobierno federal. La referencia a la crisis del INE no es menor: el partido intenta vincular el señalamiento en su contra con un contexto más amplio de deterioro institucional, lo que le permite presentarse como parte de la solución y no del problema.
El límite es igual de relevante. Una demanda por daño moral y difamación no resuelve el fondo del señalamiento sobre contrataciones; solo traslada la carga de la prueba a quien acusa. Si el partido no acredita que los señalamientos fueron falsos o dolosos, la demanda puede convertirse en un boomerang que reabra el escrutinio sobre sus contrataciones. Y si la demanda prospera, el precedente sería significativo: un partido político obteniendo una condena civil contra la Presidenta y una secretaria de Estado por señalamientos públicos.
El equilibrio interno del partido también está en juego: la demanda contra dos figuras del gobierno federal puede cohesionar al militante, pero expone a Somos a la crítica de que usa el litigio para evadir la rendición de cuentas. La dirigencia tendrá que administrar ese riesgo mientras sostiene su calendario de primarias y su apuesta por candidaturas externas.
Qué sigue
La presentación formal de la demanda ante un juez civil, con la definición de la vía y la cuantificación del daño moral reclamado. Después, la admisión o desechamiento de la demanda, que definirá si el caso entra al fondo. En paralelo, el partido deberá sostener su calendario de primarias rumbo a 2027 y aclarar si la demanda afecta o no su estrategia de alianzas. La respuesta de la Consejería Jurídica del Ejecutivo federal y de la Secretaría Anticorrupción será el siguiente indicador de si el conflicto escala o se contiene.
