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Yucatán: dos diputadas dejan curules por gabinete rumbo a 2027

El Congreso aprobó licencias ilimitadas para Aydé Interián y Maribel Chuc, mientras una tercera legisladora regresó a su escaño tras renunciar a Bienestar para buscar una candidatura en Mérida.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

El Congreso de Yucatán aprobó licencias a dos diputadas para integrarse al gabinete de Joaquín Díaz Mena y formalizó el regreso de una tercera que dejó Bienestar para buscar la coordinación municipal de Morena en Mérida. El movimiento reordena el Legislativo y el Ejecutivo estatal, y funciona como antesala de posicionamientos rumbo a 2027, aunque no constituye todavía una candidatura registrada.

El Congreso de Yucatán aprobó por unanimidad dos licencias por tiempo ilimitado y formalizó la reincorporación de una tercera diputada en una misma sesión extraordinaria. El movimiento no es un trámite aislado: reordena simultáneamente el Poder Legislativo y el gabinete del gobernador Joaquín Díaz Mena, y funciona como antesala de posicionamientos rumbo al proceso electoral de 2027.

Las licencias corresponden a Aydé Verónica Interián Argüello, del Distrito XX, y Maribel del Rosario Chuc Ayala, del Distrito XVI. La primera asumirá la Secretaría de Bienestar; la segunda, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Sus suplentes, Mayra Guadalupe Nah Dzul y Denisse Rubí Polanco Chacón, rindieron compromiso constitucional y ocuparon las curules. Los nombramientos surten efecto a partir del 1 de noviembre.

En la misma sesión, encabezada por la presidenta de la Mesa Directiva, Naomi Raquel Peniche López, el Pleno se dio por enterado de la reincorporación de Claudia Estefanía Baeza Martínez, quien había solicitado licencia desde marzo para integrarse al gabinete. Baeza dejó la Secretaría de Bienestar el 19 de octubre para participar en el proceso interno de Morena por la Coordinación Municipal de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Mérida. En ese mismo proceso figura Liborio Vidal Aguilar, y el partido aún no define sus postulaciones mediante los mecanismos internos correspondientes.

El patrón es visible: los cargos de gabinete operan como estaciones de tránsito entre el Legislativo, la administración estatal y la competencia electoral. Interián y Chuc llegan a secretarías que quedaron vacantes porque sus titulares anteriores —Baeza en Bienestar y Mirna Alejandra Manzanilla Romero en Ciencia y Tecnología— las dejaron para buscar posiciones electorales. Baeza, además, recupera su escaño, lo que le devuelve fuero, visibilidad y una plataforma legislativa mientras compite por la coordinación municipal morenista en la capital del estado.

La lectura política

El movimiento cumple una función práctica de ordenamiento de la sucesión estatal, no solo de cobertura administrativa. Al colocar a dos legisladoras en el gabinete y devolver a una tercera a su curul, el gobierno estatal y el grupo dominante del Congreso ajustan piezas sin romper la coalición: quienes salen del Legislativo no pierden presencia política, y quienes llegan al Ejecutivo quedan integrados a la estructura de decisión del gobernador.

El incentivo del Ejecutivo es claro: mantener el control del gabinete mientras se despeja el terreno electoral de 2027. Las secretarías que quedaron acéfalas no podían permanecer así sin costo político, y las designaciones permiten al gobernador colocar a cuadros con capital legislativo y territorial. Para las diputadas, la licencia ilimitada preserva la posibilidad de regresar al Congreso si el escenario electoral no favorece sus aspiraciones, un seguro político que no todas las salidas ofrecen.

El caso de Baeza es el más elocuente. Su reincorporación al Congreso no equivale a una candidatura formal, pero sí la coloca en posición de competir por la coordinación municipal de Morena en Mérida, una plaza estratégica para la definición de candidaturas. La coordinación, en el lenguaje del partido, no es todavía una postulación registrada ante el árbitro electoral; en la práctica funciona como un espacio de medición de lealtades y de construcción de viabilidad interna. Lo mismo aplica a Vidal Aguilar, cuyo nombre aparece en el proceso sin que exista definición formal.

La señal que envía el Congreso a aliados y adversarios es de disciplina interna: las licencias se aprobaron por unanimidad, sin fricción visible, y la reincorporación se resolvió sin votación. Eso sugiere que el reacomodo fue negociado antes de llegar al Pleno, no improvisado en la sesión. Para la oposición, el mensaje es que el grupo mayoritario controla los tiempos del Legislativo y los usa para acomodar aspiraciones sin abrir conflictos públicos.

El límite legal es preciso: ninguna de las tres legisladoras es candidata registrada, y Morena no ha definido sus postulaciones. Lo que existe es un posicionamiento anticipado, verificable en movimientos de gabinete y licencias, que puede o no traducirse en candidaturas cuando el calendario electoral avance.

Qué sigue

El 1 de noviembre Interián y Chuc asumen formalmente sus secretarías, y Nah Dzul y Polanco Chacón quedan incorporadas a los trabajos legislativos. Morena deberá resolver su proceso interno por la Coordinación Municipal en Mérida, donde compiten Baeza y Vidal Aguilar, entre otros. El Congreso de Yucatán tendrá que procesar nuevas licencias si más legisladores buscan cargos o posiciones electorales. El calendario electoral de 2027 y las definiciones partidistas determinarán si estos reacomodos se convierten en candidaturas o quedan como movimientos de posicionamiento.