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Coahuila presiona por un INE independiente antes de 2027
Participación Ciudadana 29 pide relevo en la presidencia del INE y un Instituto Electoral de Coahuila sin compromisos partidistas. La renovación ocurre cuando los preparativos de 2027 ya deberían estar en marcha.

Patricia Tobías, de Participación Ciudadana 29, pidió que la presidencia del INE y del Instituto Electoral de Coahuila recaigan en personas sin compromisos con partidos o gobiernos, ante la cercanía de 2027. También llamó a la ciudadanía a observar la jornada y contrastar actas. El señalamiento ocurre cuando la renovación de esos cargos ya debería haberse resuelto.
La exigencia de que los árbitros electorales no deban favores a partidos ni a gobiernos volvió al centro del debate en Coahuila. Patricia Tobías, integrante de Participación Ciudadana 29, planteó que la presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE) y la del Instituto Electoral de Coahuila (IEC) deben recaer en personas autónomas, sin compromisos políticos, y convocó a la ciudadanía a vigilar el proceso de 2027 más allá de la jornada de votación.
La declaración no es un trámite. Ocurre cuando la renovación de la presidencia del INE —hoy encabezada por Guadalupe Taddei Zavala— y el relevo en el órgano local coahuilense se cruzan con el arranque formal del proceso electoral federal. Tobías consideró necesaria la salida de Taddei, pero advirtió un problema de calendario: la sustitución se discute cuando los preparativos de 2027 ya deberían estar avanzando, lo que reduce el margen para designar a alguien con perfil técnico y sin lastre político.
Su propuesta de vigilancia tiene tres piezas concretas: observación electoral, representación de partidos ante casillas para quienes tengan ese derecho y conteo ciudadano mediante el registro fotográfico de las actas de resultados. El objetivo declarado es contrastar la información difundida durante el cómputo y dar seguimiento a los resultados. Es una agenda de contraloría social, no de impugnación anticipada.
La lectura política
El señalamiento funciona, en la práctica, como presión pública sobre dos decisiones de nombramiento que se negocian en mesas cerradas. En el INE, la presidencia no se elige por voto ciudadano: depende de un proceso de designación con intervención de la Cámara de Diputados y del propio Consejo General. En Coahuila, el relevo del IEC pasa por el Congreso local. Quien controla esos nombramientos gana margen para influir en la organización de 2027; quien los pierde, queda expuesto a un árbitro con menor lealtad esperada.
El incentivo de Participación Ciudadana 29 es acotado y verificable: no postula candidaturas ni compite por cargos, sino que busca que la imparcialidad sea criterio de selección. Eso le permite hablar de Taddei sin entrar a la disputa partidista. El costo es que su llamado no obliga a nadie: una organización civil no puede remover a un consejero electoral.
La señal rumbo a 2027 es doble. Para los partidos, anticipa que la integración de los órganos electorales será tema de campaña y de litigio. Para los gobiernos, advierte que la autonomía se medirá por los nombres y no por los discursos. La exigencia de independencia es, en los hechos, una advertencia de que la legitimidad del árbitro se evaluará antes del primer voto.
El límite de la evidencia es claro: no hay resolución, acuerdo de consejo ni convocatoria formal que confirme la salida de Taddei ni el calendario del relevo en Coahuila. Tampoco existe una candidatura registrada a esas presidencias. Lo que hay es un posicionamiento público que busca ordenar el debate de los nombramientos.
Qué sigue
El siguiente paso verificable es el calendario de renovación de la presidencia del INE y del IEC. Cualquier convocatoria, terna o acuerdo del Consejo General o del Congreso local será la primera prueba de si el criterio de independencia pesa en la decisión. Para la ciudadanía, la fecha clave es la apertura del registro de observadores electorales rumbo a 2027, que aún no se ha publicado en la evidencia disponible.
