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Espadas pide consenso para presidencia provisional del INE en pleno proceso electoral
El consejero reconoce que la salida de Guadalupe Taddei deja al árbitro sin conducción consolidada a mitad del proceso 2026-2027. La elección del sustituto depende de un acuerdo que aún no se concreta.

El consejero Uuc-kib Espadas Ancona admitió que, tras la renuncia de Guadalupe Taddei, la presidencia provisional del INE debe nacer con consenso de consejerías y partidos. Las diez consejerías no lograron acuerdo y retomarán la discusión antes de una sesión extraordinaria. El relevo ocurre en pleno proceso electoral rumbo a 2027, cuando el árbitro debe operar sin margen para una crisis interna.
La renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) dejó al árbitro sin titular a mitad del proceso electoral 2026-2027, y el consejero Uuc-kib Espadas Ancona reconoció que la administración provisional que la sustituya debe arrancar con un alto grado de consenso entre consejerías y partidos. Su declaración no es un trámite: fija el estándar político con el que se medirá el relevo y admite, de facto, que la salida de Taddei abre una crisis de conducción en el organismo que organiza la elección de 2027.
Las diez consejerías no alcanzaron un acuerdo para designar por mayoría simple a la presidencia provisional, y la sesión extraordinaria convocada para este martes quedó condicionada a que exista consenso previo. Entre los obstáculos estuvo que, hasta la tarde del lunes, Taddei no había formalizado su renuncia ante la Cámara de Diputados; el oficio llegó después, dirigido a Raúl Bolaños Cacho Cué, presidente de la Mesa Directiva. La carta no explica los motivos de la salida y sostiene que el Instituto debe prevalecer sobre cualquier interés personal.
El consejero Arturo Castillo calificó la situación como la crisis más fuerte en la historia del INE y del extinto Instituto Federal Electoral, por el escándalo de presunta corrupción que rodea la salida de Taddei. Espadas, que en distintas ocasiones formó parte del bloque de la expresidenta, planteó que el perfil del relevo debe cumplir dos condiciones: generar consenso entre consejerías y partidos, y tener capacidad para administrar la institución en una crisis de estas dimensiones. No es una declaración menor: proviene de alguien alineado con el grupo que perdió la presidencia.
En San Lázaro, el diputado Ricardo Monreal Ávila (Morena), presidente de la Junta de Coordinación Política, adelantó conversaciones con todos los líderes parlamentarios para definir la ruta del nombramiento definitivo. Consideró pertinente una "sacudida" en el INE y sostuvo que la o el consejero provisional debe remover o pedir la renuncia de funcionarios sin idoneidad o con vínculos con el proveedor denunciado o con la propia Taddei. También afirmó que la renuncia no excluye a Taddei de responsabilidades y que conocía desde hace un par de meses investigaciones del Órgano Interno de Control, sin precisar su contenido por el debido proceso.
La lectura política
La elección de la presidencia provisional funciona, en la práctica, como la primera prueba de fuerza entre los bloques que se disputan el control del INE de cara a 2027. No se trata solo de cubrir una vacante: se define quién conduce la estructura, qué funcionarios permanecen y con qué margen se llega al arranque formal del proceso electoral. Quien ocupe la presidencia provisional, aunque sea por un periodo breve, gana capacidad de ordenar la casa y de fijar el tono de la relación con los partidos.
El incentivo de Espadas es explícito: al pedir consenso, busca que el relevo no sea percibido como una imposición del bloque mayoritario ni como revancha del grupo de Taddei. Su declaración también envía una señal a los partidos: el árbitro necesita legitimidad política para operar en un año electoral, y esa legitimidad no se construye solo con mayoría simple dentro del Consejo General. El costo de un nombramiento fracturado sería una presidencia provisional débil, cuestionada por alguna de las fuerzas políticas.
El límite legal es claro: no hay aún candidatura formal ni designación; la presidencia provisional se elige por mayoría simple entre las consejerías, y el nombramiento definitivo corresponde a la Cámara de Diputados. Lo que existe es un posicionamiento público sobre las condiciones del relevo, no una postulación. La diferencia importa porque el INE no elige a su titular por voto popular ni por acuerdo de partidos: lo hace el Consejo General de forma provisional y, después, la Cámara de Diputados con el procedimiento constitucional.
El precedente verificable es la propia salida de Taddei: una presidencia cuestionada por presunta corrupción deja un organismo vulnerable justo cuando debe organizar la elección. La señal que reciben aliados y adversarios es que el INE entra al proceso 2026-2027 con una conducción interina y con una investigación interna en curso. Eso puede traducirse en mayor escrutinio legislativo, en presión para remover funcionarios y en un debate sobre la autonomía del árbitro.
Qué sigue
Las diez consejerías retoman este martes la reunión para definir la presidencia provisional. Una vez logrado el consenso, se prevé convocar a una sesión extraordinaria del Consejo General a más tardar a las 15:00 horas, en la que la Secretaría Ejecutiva conducirá el inicio hasta que se designe por votación económica a quien presida o asuma la presidencia provisional. En paralelo, Monreal mantiene conversaciones con los líderes parlamentarios para definir la ruta del nombramiento definitivo en la Cámara de Diputados. El plazo y el contenido de las investigaciones del Órgano Interno de Control siguen sin resolverse públicamente.
