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RUTA 27 · HIGH

Monreal negocia el relevo del INE con la mira puesta en 2027

El presidente de la Jucopo en San Lázaro dice que busca la ruta "más confiable, segura y pulcra" para nombrar a la nueva presidencia del árbitro electoral, mientras el Consejo General intenta resolver la presidencia provisional.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Ricardo Monreal, presidente de la Jucopo en la Cámara de Diputados, informó que negocia con todos los líderes parlamentarios la ruta para nombrar a la nueva presidencia del INE, tras la renuncia de Guadalupe Taddei. El Consejo General busca un relevo provisional en medio de una crisis por presunta corrupción. La decisión ordena el árbitro de las elecciones de 2027.

El presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila, informó que mantiene conversaciones con todos los líderes parlamentarios para definir la ruta que llevará al nombramiento de una nueva presidencia del Instituto Nacional Electoral (INE). Lo dijo el mismo día en que la Cámara recibió formalmente el oficio de renuncia de Guadalupe Taddei y en que el Consejo General del instituto buscaba, sin acuerdo, una presidencia provisional.

La frase con la que Monreal describió su gestión —buscar "la ruta más confiable, segura y pulcra"— no es un detalle retórico. El nombramiento del consejero presidente del INE es una facultad de la Cámara de Diputados, y la Jucopo es el espacio donde se cocina la negociación entre fuerzas políticas. Que su presidente hable de conversaciones con "todos los líderes parlamentarios" antes de que exista una convocatoria formal sugiere que la discusión ya no es solo sobre el perfil técnico, sino sobre el reparto de garantías entre partidos.

El contexto es una crisis que los propios consejeros describen en términos históricos. El consejero Arturo Castillo la calificó como la más fuerte que ha enfrentado el INE y el extinto Instituto Federal Electoral, por un escándalo de presunta corrupción cuyas dimensiones, dijo, no tienen precedente. Su colega Uuc-kib Espadas Ancona, que en varias ocasiones formó parte del bloque de Taddei, reconoció que perder a la presidenta dentro del proceso electoral exige que la nueva administración, aunque sea breve, arranque con un alto grado de consenso entre consejerías y partidos.

El Consejo General se reunió este martes para intentar designar una presidencia provisional mediante votación económica, y de lograrlo convocaría a una Sesión Extraordinaria a más tardar a las 15:00 horas. La Secretaría Ejecutiva conduciría el inicio de la sesión hasta que las consejerías definieran quién la preside. Hasta el cierre de esta nota, el acuerdo no se había alcanzado, lo que deja al instituto operando con una conducción interina en pleno arranque del proceso electoral.

Monreal añadió dos elementos que amplían el alcance de la discusión. Consideró pertinente que haya "una sacudida" en el INE y que quien asuma la presidencia provisional remueva o pida la renuncia de funcionarios sin idoneidad o con vínculos con el proveedor denunciado o con la propia Taddei. También afirmó que la renuncia de Taddei no la excluye de responsabilidad en las investigaciones. Y reveló que desde hace dos o tres meses sabía de indagatorias del Órgano Interno de Control (OIC) por posibles irregularidades, conflictos de intereses y presunta corrupción, pero que no las hizo públicas porque el procedimiento no había concluido.

La lectura política

La negociación que describe Monreal funciona, en la práctica, como el verdadero filtro de la sucesión en el INE, por encima del procedimiento formal que el Consejo General intenta resolver. El nombramiento del consejero presidente requiere una mayoría calificada de dos tercios en la Cámara, lo que obliga a Morena y sus aliados a conseguir votos de la oposición. Ese requisito convierte cada conversación con un líder parlamentario en una moneda de cambio: la oposición puede exigir un perfil que no responda al gobierno, y el oficialismo puede ofrecer garantías de imparcialidad a cambio de que el relevo no se convierta en un frente de campaña.

El incentivo de Monreal es doble. Como operador de la mayoría, necesita que el INE llegue a 2027 con legitimidad suficiente para que sus resultados no sean impugnados en bloque. Como figura con ambiciones políticas propias, su papel de articulador lo coloca en una posición visible ante gobernadores, legisladores y aliados. No es una candidatura registrada ni una precandidatura formal: es un posicionamiento que se construye desde la conducción parlamentaria, y que la evidencia disponible permite describir como margen de maniobra, no como aspiración declarada.

La señal que envía a los partidos es que el relevo no será una imposición unilateral, pero también que el costo de la crisis se cargará a la gestión saliente. Al pedir una "sacudida" y advertir que la renuncia no exime de responsabilidad, Monreal separa al instituto de Taddei y ofrece a la oposición un gesto de rendición de cuentas. El límite de esa oferta es que el OIC y la Auditoría Superior de la Federación son autónomos y no notifican resultados hasta concluir sus procedimientos, como él mismo reconoció.

El riesgo para el árbitro es de calendario. Un INE con presidencia interina y funcionarios en revisión enfrenta el proceso electoral de 2027 con menos margen para organizar, fiscalizar y defender sus decisiones ante los tribunales. Quien llegue a la presidencia provisional no solo administrará la crisis: definirá qué tan lejos llega la remoción de funcionarios y qué tan creíble resulta el instituto ante los partidos que competirán en 2027.

Qué sigue

El Consejo General debe retomar la discusión para designar a la presidencia provisional y, si hay consenso, convocar a Sesión Extraordinaria. En paralelo, la Jucopo de la Cámara de Diputados debe emitir la convocatoria formal para el procedimiento de designación del consejero presidente, que exige mayoría calificada. El OIC y la Auditoría Superior de la Federación tienen plazos propios para desahogar pruebas, alegatos y resolución; sus conclusiones podrían alcanzar a la expresidenta y a funcionarios del instituto. La pregunta verificable es si la Cámara logra un acuerdo antes de que el proceso electoral de 2027 entre en su fase de preparación.

Actualización

Espadas propone el consenso para la presidencia provisional que Monreal está negociando con los líderes parlamentarios. Leer el nuevo desarrollo.