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RUTA 27 · MEDIUM

Gutiérrez Luna niega diezmos en el INE y responde con campaña de la derecha

El vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados rechazó las acusaciones publicadas sobre cobros en el Órgano Interno de Control del INE y deslindó cualquier vínculo con el contralor Víctor Hugo Carvente.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Sergio Gutiérrez Luna, diputado de Morena y vicepresidente de la Mesa Directiva, negó cobros de diezmos en el Órgano Interno de Control del INE y atribuyó los señalamientos a una campaña de la derecha. El caso toca al árbitro electoral a un año de las elecciones de 2027 y coloca al legislador en el centro de la disputa por el control del INE.

El diputado Sergio Gutiérrez Luna rechazó este 30 de octubre las acusaciones sobre un presunto cobro de "diezmos" a trabajadores del Órgano Interno de Control (OIC) del Instituto Nacional Electoral (INE) y calificó los señalamientos como parte de una campaña de la derecha en su contra. En una aclaración pública, el también vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados afirmó que las imputaciones son "totalmente falsas" y negó tener vínculos personales con el actual contralor del INE, Víctor Hugo Carvente, así como contar con plazas o personas allegadas dentro de ese órgano.

El legislador de Morena sostuvo que el proceso de designación del contralor se realizó en las comisiones de Transparencia y de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados, las cuales, aseguró, evaluaron y calificaron las propuestas de manera autónoma. Sobre su relación con Carvente, dijo que lo conoció el día en que rindió protesta ante la Cámara y que desde entonces solo lo ha visto en un par de ocasiones por motivos institucionales.

"Es TOTALMENTE FALSO que se diga que tengo colonizado el Órgano Interno de Control del INE con personas allegadas a mí o que cuento con plazas", afirmó el diputado, quien también rechazó que el supuesto dinero obtenido mediante el cobro de diezmos fuera recibido por una persona vinculada con el gobierno de Veracruz. Argumentó que ninguna persona cercana a él trabaja en la administración estatal.

Gutiérrez Luna sostuvo que, de ser ciertos los cobros por plazas señalados en la publicación, corresponde a la Contraloría dar explicaciones y a las personas involucradas presentar las denuncias correspondientes. En su posicionamiento, acusó que durante la semana ha existido una campaña de la oposición para vincularlo con hechos que calificó como falsos. Como ejemplo, mencionó la controversia sobre una supuesta modificación para otorgar mayores atribuciones a la presidencia del INE.

"Es claro que toda la semana ha existido una campaña de la derecha para pretender vincularme con actos falsos, como lo trataron de hacer en el caso de la supuesta modificación para darle atribuciones a la presidencia del INE. Ésta, y lo he aclarado ya, fue de la autoría del senador Pavel Jarero quien la inició y fue aprobada en el Senado de la República. Después, yo presenté una iniciativa que NO fue dictaminada", afirmó.

El legislador recordó que en dos ocasiones se desempeñó como representante de Morena ante el INE durante los procesos electorales de 2021 y 2024. Sobre 2021, afirmó que confrontó al entonces consejero presidente Lorenzo Córdova y a su grupo, particularmente por las decisiones relacionadas con las candidaturas de Morena en Guerrero y Michoacán. En cuanto a 2024, señaló que defendió la mayoría legislativa obtenida por su partido frente a las interpretaciones sobre la sobrerrepresentación en el Congreso.

"Cada vez que surge algún tema relacionado con asuntos electorales, buscan vincularme mediante señalamientos e historias inventadas", sostuvo.

La lectura política

El movimiento de Gutiérrez Luna no es solo una aclaración defensiva: es un posicionamiento en un momento en que el INE está en reconfiguración. La renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del árbitro electoral abrió una negociación que el propio legislador ha comentado públicamente, y el debate sobre el OIC toca directamente la capacidad de fiscalización interna del organismo que organizará las elecciones de 2027.

En la práctica, la respuesta del diputado funciona como una operación de contención política: deslinda el señalamiento del terreno administrativo y lo traslada al terreno de la disputa partidista, donde la evidencia se diluye y la acusación se convierte en narrativa. Al calificar el caso como "campaña de la derecha", Gutiérrez Luna no responde al fondo —quién cobró, a quién y con qué documento— sino que redefine el marco: de una denuncia verificable a una embestida opositora. Ese desplazamiento es eficaz para preservar su capital político interno, pero deja sin resolver la pregunta que el propio legislador traslada a la Contraloría.

El incentivo es claro. Gutiérrez Luna es uno de los operadores morenistas con mayor exposición en materia electoral: fue representante ante el INE en 2021 y 2024, defendió la sobrerrepresentación y ha impulsado iniciativas para crear comisiones especiales de vigilancia sobre financiamiento extranjero e injerencia digital. Esa acumulación de funciones lo vuelve un blanco natural cuando el árbitro electoral está bajo escrutinio. El costo político de la acusación no depende de que se compruebe el diezmo, sino de que la sombra se instale justo cuando se discute quién presidirá el INE y cómo se integrará su órgano de control.

El equilibrio interno de Morena también pesa. El legislador no es un actor aislado: su nombre aparece en iniciativas de la bancada y en la interlocución con la Junta de Coordinación Política. Una investigación que lo alcance debilitaría la posición del grupo en la negociación por la presidencia del INE y daría argumentos a la oposición para exigir mayor transparencia en el relevo. Por eso su respuesta combina deslinde personal, señalamiento de una campaña y recordatorio de su historial de confrontación con Córdova: construye una biografía de lealtad partidista que lo protege hacia adentro.

La señal que envía a aliados y adversarios es doble: a los suyos, que resistirá sin renunciar a su lugar en la operación electoral; a los opositores, que cualquier acusación será leída como parte de una ofensiva política, no como un asunto de fiscalización. Esa lectura puede funcionar a corto plazo, pero erosiona la credibilidad del OIC si la Contraloría no ofrece una respuesta verificable. El precedente relevante es la propia salida de Taddei: cuando la autoridad electoral queda envuelta en disputas políticas, la discusión sobre integridad institucional se contamina y el costo lo paga la confianza en el árbitro.

No hay aún una candidatura formal ni una precandidatura de facto en este episodio. Lo que hay es un posicionamiento defensivo de un operador con peso en la materia electoral, en un año en que el INE debe reconstruir su presidencia y su credibilidad rumbo a 2027.

Qué sigue

La Contraloría del INE tiene la pelota: si los cobros por plazas existen, corresponde a esa instancia explicar el procedimiento y, en su caso, abrir la investigación interna. Las personas que se señalan como afectadas pueden presentar denuncias formales, y la Auditoría Superior de la Federación ya envió auditores para revisar anomalías en el organismo, según reportes previos. La negociación por la presidencia del INE en la Junta de Coordinación Política seguirá en paralelo, y el nombre de Gutiérrez Luna permanecerá en la conversación mientras no haya una resolución que lo deslinde o lo comprometa. El plazo relevante es el calendario de designación del nuevo consejero presidente y la eventual integración de la comisión especial de vigilancia electoral que el propio diputado impulsó.