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Merino: atacar al INE con la elección casi ganada es un error de Morena
El exconsejero electoral sostiene que las encuestas favorecen al oficialismo y que, aun así, la presidenta insiste en desacreditar al árbitro. La advertencia llega en plena crisis de credibilidad del organismo.

Mauricio Merino, exconsejero del INE, afirmó que todas las encuestas dan a Morena amplias probabilidades de ganar 2027 y que, por eso, es absurdo mantener al árbitro electoral bajo sospecha. Criticó que la presidenta Claudia Sheinbaum avive el conflicto en lugar de buscar consenso. Su advertencia importa porque la credibilidad del INE condiciona la legitimidad de cualquier triunfo oficialista.
Mauricio Merino, exconsejero del Instituto Nacional Electoral (INE), planteó una contradicción que, a su juicio, el oficialismo no ha resuelto: si las encuestas le atribuyen a Morena todas las probabilidades de ganar la elección, resulta absurdo mantener al árbitro electoral bajo sospecha. La afirmación, hecha en entrevista radiofónica, no es una predicción electoral sino una advertencia sobre el costo político de desacreditar al organismo que organizará los comicios de 2027.
Merino sostuvo que "todas las encuestas" dan a Morena amplias probabilidades de triunfo y que, en ese escenario, desacreditar al INE resulta políticamente contraproducente. El exconsejero no presentó un estudio propio ni una casa encuestadora específica; su afirmación se apoya en la tendencia que atribuye a los sondeos disponibles. Esa precisión importa: se trata de una lectura política, no de un dato verificado por una autoridad electoral.
El contexto de la entrevista fue la crisis de credibilidad que atraviesa el INE, agravada por lo que Merino describió como un escándalo en pleno proceso. El exconsejero calificó de lamentable que los conflictos internos dañen la credibilidad del organismo autónomo y llamó a "rescatar" la institución entre todos. También señaló que los comentarios de la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia matutina "echan más leña al fuego" y le recomendó prudencia y silencio, tanto a ella como a los partidos.
La intervención de Merino no es aislada. Días antes había sostenido que los partidos inventaron figuras de coordinadores para eludir la ley electoral y que los nombramientos de coordinadores deberían considerarse actos anticipados de precampaña. También anunció la creación de Alianza Democrática, una iniciativa de observación electoral que busca vigilar el proceso de 2027. Ese hilo sugiere que su crítica no se dirige exclusivamente al oficialismo, sino a un patrón más amplio: partidos que erosionan las reglas y autoridades que no las hacen cumplir.
La lectura política
La advertencia de Merino funciona, en la práctica, como una evaluación de costo-beneficio para el oficialismo. Si Morena parte como favorito, cada embate contra el INE no le resta votos al adversario: le resta legitimidad a su propio eventual triunfo. El incentivo que Merino describe es claro: quien va adelante en las encuestas debería cuidar al árbitro, no desacreditarlo, porque la sospecha sobre el organismo termina contaminando el resultado que se pretende validar.
Hay un segundo nivel de lectura. La crisis del INE no es solo un problema de imagen: involucra la conducción del organismo, la elección de su presidencia y la percepción de que las decisiones están condicionadas por el poder político. Merino recordó que Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE mediante una tómbola en la Cámara de Diputados, respaldada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Ese antecedente ayuda a entender por qué la desconfianza no se disipa con llamados a la prudencia.
La recomendación de silencio a la presidenta es, en sí misma, una lectura del equilibrio interno: Merino ubica en el Ejecutivo la capacidad de bajar o subir la temperatura del conflicto, y en los partidos la responsabilidad de no convertirlo en moneda electoral. No se trata de una candidatura ni de una precandidatura: es un posicionamiento de un académico que busca influir en la agenda de credibilidad electoral rumbo a 2027.
El límite de la evidencia es relevante. Merino no presentó encuestas específicas ni un diagnóstico técnico del daño al INE; su afirmación es una interpretación política respaldada por su trayectoria, no una medición. Tampoco hay en la evidencia una respuesta de la presidenta o de Morena a estas declaraciones. Lo que sí está documentado es su llamado a la prudencia y su advertencia sobre el costo de mantener al árbitro bajo sospecha.
Qué sigue
El INE continúa en una situación de conducción provisional, con Blanca Yassahara Cruz García como presidenta interina, según se desprende de la entrevista. Merino describió su perfil como el de una persona formada en la vida electoral, con paso por organismos públicos locales. La definición de la presidencia definitiva del organismo y la resolución de los conflictos internos que motivaron el escándalo son los próximos pasos verificables.
En el terreno político, queda por verse si el llamado a la prudencia encuentra eco en la conferencia matutina y en las dirigencias partidistas, o si el conflicto sigue escalando. La pregunta de fondo rumbo a 2027 es si el oficialismo optará por cuidar la credibilidad del árbitro que podría entregarle el triunfo, o si la lógica de confrontación seguirá pesando más que el cálculo electoral.
Actualización
Morena anuncia la impugnación formal de la sanción del INE, materializando el conflicto electoral que Mauricio Merino advertía como un error estratégico para el partido rumbo a 2027. Leer el nuevo desarrollo.
