RUTA 27 · HIGH
Monreal condiciona presidencia del INE al consenso y abre la puerta a extender el interinato
El coordinador de Morena en San Lázaro admite que un nombramiento por mayoría dejaría a la nueva presidenta "cuestionada". El reloj corre: la fecha límite es el 10 o 11 de diciembre y la convocatoria sigue sin votarse.

Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, admitió que la nueva presidenta del INE debe elegirse por consenso o "no le servirá al organismo". Sin acuerdo, la convocatoria podría no votarse y Blanca Cruz seguiría como presidenta provisional. El plazo fatal vence el 10 o 11 de diciembre, con el Presupuesto de Egresos como antesala inmediata.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, admitió que la elección de la nueva presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE) debe salir por consenso entre los grupos parlamentarios, porque un nombramiento aprobado solo por la mayoría de la 4T "nacerá cuestionado y no le servirá al órgano electoral". La declaración no es un gesto de cortesía: es el reconocimiento de que el calendario para sustituir a Guadalupe Taddei ya opera contra reloj y de que, sin acuerdo, el escenario más probable es que el interinato de Blanca Cruz se prolongue.
Monreal fue explícito sobre la secuencia. La convocatoria para renovar la presidencia del INE se votaría el mismo jueves en que se apruebe el Presupuesto de Egresos de la Federación, y si no hay consenso "podría no haber convocatoria". La afirmación importa porque traslada el nudo de la negociación del procedimiento técnico al acuerdo político entre bancadas: el PAN y el PRI ya expresaron su rechazo, y el propio Monreal reconoció que necesita "convencer a la oposición que necesito para que vayamos todos juntos".
El líder parlamentario describió con precisión el mecanismo que se activaría si la convocatoria se aprueba solo con los votos de Morena y sus aliados: primero la mayoría en la Cámara, después la mayoría en el Consejo Técnico Consultivo y finalmente la designación de la presidenta sustituta. Ese encadenamiento, dijo, derivaría en "señalamientos, que ya están preparando el fraude, que está como adelanto del gobierno, que están con dados cargados". Es una descripción del costo de legitimidad que la propia mayoría anticipa, no una acusación de terceros.
Mientras no se elija a la presidenta sustituta, Blanca Cruz sigue en funciones y los consejeros continúan trabajando: el órgano electoral no está acéfalo ni detenido. Monreal subrayó que "no hay ningún problema en que el órgano electoral continúe haciendo las labores y trabajos para la organización electoral". Ese es el dato que conviene retener: la ruta de la prórroga es jurídicamente transitable y políticamente cómoda para el oficialismo.
El calendario es el otro actor de la nota. Monreal situó la fecha fatal entre el 10 y el 11 de diciembre, y calculó que si la convocatoria se votara el jueves por consenso "tendríamos un mes exactamente para que el 10 de diciembre hubiese presidenta". Si el acuerdo se agota sin votarse, dijo, "queda abierta la posibilidad para hacerlo en cualquier momento antes de que concluya el periodo de sesiones".
La lectura política
El movimiento de Monreal cumple una función práctica distinta a la que sugiere su forma: no es solo una invitación al diálogo, es una transferencia de responsabilidad. Si el nombramiento se hace por mayoría, el costo de legitimidad lo absorbe el INE y, por extensión, la elección de 2027. Si se hace por consenso, el costo se reparte y la oposición queda corresponsable de la persona designada. Al condicionar la convocatoria al acuerdo, Monreal convierte el consenso en el activo que su bancada necesita para que la próxima presidencia del árbitro electoral no cargue desde el primer día con la etiqueta de designación unilateral.
Hay un incentivo adicional, menos visible: el interinato de Blanca Cruz es un escenario estable. Extenderlo no rompe plazos legales, no detiene la organización electoral y no obliga a Morena a gastar capital político en una negociación con el PAN y el PRI en un tema donde la oposición tiene incentivos para no facilitar nada. La prórroga, en la práctica, funciona como una salida de bajo costo mientras el oficialismo mide cuánto puede ceder sin entregar la presidencia del INE a un perfil que no controle.
El equilibrio interno también cuenta. Monreal aparece como el operador que conduce la negociación junto con Pedro Haces, y su discurso de consenso lo coloca en una posición distinta a la de quienes preferirían imponer mayoría. Esa diferencia no es una ruptura, pero sí un posicionamiento: quien administra el acuerdo administra también el crédito o la culpa del resultado rumbo a 2027.
El límite de la lectura es claro: no hay evidencia de que exista una candidata o candidato definido, ni de que la oposición haya aceptado entrar a la negociación. Lo que hay es un procedimiento abierto, un plazo fatal y una mayoría que ya calculó el costo de actuar sola.
Qué sigue
La votación del acuerdo de la convocatoria está atada a la aprobación del Presupuesto de Egresos, prevista para el jueves. Si se vota ese día, el proceso corre con plazos fatales hasta el 10 o 11 de diciembre. Si no se vota, la convocatoria queda pendiente y el interinato de Blanca Cruz se extiende, con la posibilidad de retomarla antes de que concluya el periodo de sesiones. La pregunta verificable es una sola: si el jueves no hay acuerdo, ¿Morena presenta la convocatoria con su mayoría o acepta que el INE siga con presidenta provisional?
