RUTA 27 · HIGH
Muere Cuauhtémoc Cárdenas, el hombre que abrió la competencia electoral en México
El fundador del PRD y tres veces candidato presidencial falleció a los 92 años. Su ruptura con el PRI en 1987 y el 88 marcaron el fin del partido hegemónico.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, exjefe de gobierno de la CDMX, fundador del PRD y tres veces candidato presidencial, murió el 28 de octubre de 2026. Su ruptura con el PRI en 1987 y su candidatura de 1988 abrieron la competencia electoral real en México. Su muerte ocurre cuando la izquierda que ayudó a fundar ya no lo reivindica y la sucesión de 2027 se define sin su peso.
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano murió este miércoles 28 de octubre de 2026. Tenía 92 años. Fue jefe de gobierno de la Ciudad de México, tres veces candidato presidencial y fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Su muerte cierra la biografía del político que, con la ruptura de 1987, convirtió a la oposición mexicana en una fuerza con capacidad real de disputar el poder.
Hijo de Lázaro Cárdenas del Río, ingeniero civil por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), inició su carrera dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI): senador por Michoacán entre 1976 y 1982 y gobernador de esa entidad de 1980 a 1986. En 1986, junto con Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, formó la Corriente Democrática, que exigió democratizar la selección del candidato presidencial priista y frenar el abandono del Estado interventor. La designación de Carlos Salinas de Gortari por el ritual del "destape" selló la ruptura a finales de 1987.
La candidatura de 1988, cobijada por el Frente Democrático Nacional, fue el primer desafío serio al partido hegemónico en décadas. La votación oficial le dio a Salinas 50.36% y a Cárdenas 31.12%, con la interrupción informática conocida como la "caída del sistema" en plena jornada. Años después, Miguel de la Madrid admitió en sus memorias que la ralentización de las cifras fue deliberada. El episodio quedó como el parteaguas que volvió inverosímil el discurso de una oposición testimonial.
El 5 de mayo de 1989 se constituyó formalmente el PRD, fusión de la Corriente Democrática con el Partido Mexicano Socialista y otras corrientes de la izquierda histórica. Cárdenas fue su primer referente y, en 1997, el primer jefe de gobierno electo de la Ciudad de México. Volvió a competir por la presidencia en 1994 y en 2000. Con los años se distanció de Andrés Manuel López Obrador y de la autollamada cuarta transformación, un gesto que lo colocó en la crítica interna de la izquierda que él mismo ayudó a crear.
La lectura política
Cárdenas no deja un partido: deja una función política que ya nadie ejerce igual. Su aporte verificable fue demostrar que el PRI podía ser disputado en las urnas y que la izquierda podía institucionalizarse sin renunciar a su base social. Ese capital simbólico se dispersó: el PRD perdió registro y peso nacional, y la izquierda gobernante se organizó en otro vehículo, Morena, del que Cárdenas se apartó.
El momento de su muerte importa rumbo a 2027. La sucesión presidencial y las gubernaturas se ordenan hoy en un sistema de dos bloques donde el cardenismo histórico ya no es árbitro. Su figura funciona como memoria fundacional, no como activo electoral disponible. Ningún actor de la contienda actual puede reclamar su legado sin disputarlo con los demás, y esa disputa será retórica antes que organizativa.
También deja una pregunta abierta sobre el PRD: qué fuerza conserva para reivindicar su nombre y si su dirigencia intentará capitalizar el duelo para reposicionarse. La evidencia disponible no permite afirmar que exista una operación en curso; solo que el aniversario de su ruptura y su muerte coinciden con un ciclo electoral en el que la izquierda institucional busca identidad.
Qué sigue
La familia no ha informado las causas de la muerte ni ha difundido un comunicado oficial. Se esperan pronunciamientos de partidos, del gobierno federal y de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, así como la definición de homenajes y del lugar donde serán sus restos. La dirigencia del PRD y las corrientes que reclaman el cardenismo deberán precisar si convocan actos públicos. Cualquier lectura sobre el efecto de su ausencia en la contienda de 2027 requiere esperar esas señales y el calendario partidista.
