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PAN Jalisco lleva al consejo una alianza con el PRI rumbo a 2027

El dirigente estatal Juan Pablo Colín confirmó que la decisión no está tomada y que primero se buscará dialogar con otras fuerzas de oposición. La experiencia de 2024 con Laura Haro pesa en el cálculo.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El PAN de Jalisco mantiene abierta la posibilidad de repetir alianza con el PRI para 2027, pero la decisión pasará al consejo estatal, según su dirigente Juan Pablo Colín. El partido busca recuperar Guadalajara y la zona metropolitana. La definición aún no tiene fecha y depende de conversaciones con otras fuerzas opositoras.

El presidente estatal del PAN en Jalisco, Juan Pablo Colín Aguilar, confirmó que la posibilidad de una alianza con el PRI para las elecciones de 2027 se discutirá en el consejo del partido. La declaración no cierra ni abre la puerta: la traslada a un órgano colegiado y, con ello, convierte una decisión que hasta ahora se cocinaba en la conversación entre dirigencias en un asunto formalmente sometido a la militancia organizada.

"De momento lo llevaremos al consejo, que determinen ellos si es viable o no una alianza", dijo Colín, quien insistió en que la prioridad actual es dialogar con otras fuerzas políticas interesadas en construir una oposición. El dirigente recordó que el PAN y el PRI ya compitieron juntos en Jalisco en 2024, cuando respaldaron la candidatura de Laura Haro a la gubernatura, y calificó esa experiencia como positiva por el trabajo de la abanderada y el respeto con que se desarrolló la colaboración.

El objetivo declarado es recuperar espacios de gobierno en la Zona Metropolitana de Guadalajara y fortalecer la presencia del partido para volver a gobernar Jalisco. Colín sostuvo que existe una oportunidad para cambiar el panorama político del estado y que seguirá buscando acuerdos con partidos dispuestos a construir una oposición.

La ruta que describe el dirigente tiene dos carriles: primero, conversaciones con fuerzas políticas interesadas en un frente opositor; después, la validación interna en el consejo estatal. Ese orden importa porque sugiere que la alianza no se plantea como un binomio cerrado PAN-PRI, sino como un paraguas más amplio en el que el PRI sería un componente, no el único.

La lectura política

En la práctica, la declaración funciona como una maniobra de dos tiempos: mide lealtades dentro del PAN y, al mismo tiempo, envía una señal de disponibilidad al PRI y a otros posibles aliados sin comprometer todavía la firma. Llevar el tema al consejo permite al dirigente no cargar solo con el costo de una decisión que divide a la militancia, y reparte la responsabilidad entre los consejeros si la alianza se concreta o se descarta.

El incentivo es claro. El PAN gobernó Jalisco durante décadas y perdió la gubernatura en 2024 frente a Movimiento Ciudadano; recuperar la zona metropolitana de Guadalajara exige sumar votos que el partido solo no alcanza. El PRI, por su parte, atraviesa una crisis de competitividad que lo vuelve un socio con estructura territorial pero con capacidad de arrastre limitada. La alianza, si ocurre, no sería entre iguales: sería un acuerdo en el que el PAN aporta el liderazgo y el PRI aporta la estructura, con el riesgo de que la marca priista reste más de lo que suma en un electorado que castiga la vieja política.

El antecedente de 2024 es ambiguo. La coalición con el PRI no impidió la derrota de Laura Haro, lo que debilita el argumento de que repetir la fórmula garantice un resultado distinto. Quienes dentro del PAN se opongan a la alianza tendrán ahí su mejor evidencia: la experiencia no fue positiva en términos electorales, aunque el dirigente la califique como buena en términos de trabajo y respeto.

La señal que se envía rumbo a 2027 es que el PAN de Jalisco se asume como eje de una oposición amplia, pero no ha resuelto si esa oposición se construye con el PRI dentro o fuera. El consejo estatal será el termómetro de la correlación interna: si la alianza pasa sin fricción, el dirigente habrá consolidado su control; si se atora, quedará exhibida una división que Movimiento Ciudadano y Morena podrán explotar.

Qué sigue

El siguiente paso verificable es la convocatoria y celebración de la sesión del consejo estatal del PAN en Jalisco, cuya fecha no se ha anunciado. Antes de esa sesión, se esperan las conversaciones con otras fuerzas políticas que Colín mencionó como prioridad. La definición formal de la alianza, en su caso, tendría que concretarse antes del inicio del proceso electoral de 2027 y sujetarse a los plazos que marque el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco para la conformación de coaliciones.