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RUTA 27 · MEDIUM

Senador de Morena mueve al Senado contra Taddei a siete meses de 2027

Manuel Huerta Ladrón de Guevara llevará un punto de acuerdo para evaluar acciones sobre la presidenta del INE, mientras Morena se divide entre defenderla y pedir su salida.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara presentará un punto de acuerdo en el Senado para evaluar qué acciones tomar sobre la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, por presuntos conflictos de interés. El movimiento ocurre a siete meses de las elecciones de 2027 y expone una división interna en Morena: Fernández Noroña la defiende y Huerta pide su salida. El Senado no puede removerla por sí solo,

El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara anunció que este martes presentará un punto de acuerdo en el Senado para evaluar qué acciones deben tomarse respecto a la presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei Zavala, cuestionada por presuntos conflictos de interés. El movimiento no es un trámite menor: coloca en la agenda de la Cámara alta la permanencia de la titular del árbitro electoral a siete meses de los comicios de 2027 y obliga a Morena a pronunciarse formalmente sobre una figura que su propio partido colocó en el cargo.

El punto de acuerdo no remueve a Taddei, pero instala en el Senado la discusión sobre su permanencia en plena ruta electoral. Huerta Ladrón de Guevara, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, afirmó que la presidenta del INE debe "dar un paso a un lado" mientras se realizan las investigaciones pertinentes, y subrayó la importancia de la transparencia y la confianza en las instituciones electorales.

La presión no es unánime ni ordenada. El también senador Gerardo Fernández Noroña defendió a Taddei y describió las acusaciones como una "campaña ruin" orquestada por la derecha para debilitar al INE; calificó su trabajo de "impecable" y criticó la difusión de información que pone en duda su integridad. Desde la oposición, el presidente del PAN, Jorge Romero Herrera, se sumó al llamado a la renuncia al argumentar que la consejera presidenta perdió la credibilidad necesaria para desempeñar su función.

Morena no tiene una postura única: un senador pide su salida, otro la defiende y el PAN capitaliza el desgaste. Esa dispersión importa porque Taddei llegó al INE en 2023 mediante un acuerdo político que involucró a las principales fuerzas representadas en la Cámara. Cuestionarla hoy es, en parte, cuestionar el arreglo que la produjo.

La lectura política

El punto de acuerdo funciona, en la práctica, como un mecanismo de presión política más que como una vía jurídica de remoción. La presidencia del INE no se decide por mayoría simple en el Senado ni por un pronunciamiento de una comisión: el diseño legal exige un procedimiento específico y, sobre todo, una correlación de fuerzas que hoy no está planteada en la evidencia disponible. Lo que el movimiento sí logra es fijar posición, medir lealtades y trasladar al espacio parlamentario una discusión que hasta ahora se libraba en medios y redes.

El gesto envía una señal a dos públicos: al árbitro electoral, para recordarle que su margen de maniobra está bajo escrutinio, y al interior de Morena, donde la defensa y la crítica conviven sin disciplina visible. Huerta Ladrón de Guevara no es un actor aislado: en las últimas semanas ha fijado postura sobre candidaturas, reelección de diputados y requisitos de nacionalidad rumbo a 2027, lo que lo perfila como una voz que busca ordenar el debate interno más que como un operador de una sola causa.

La diferencia entre una candidatura formal, una aspiración y un posicionamiento importa aquí. Taddei no es candidata ni precandidata: es titular de un órgano autónomo. Pero la discusión sobre su permanencia ocurre en el mismo calendario en que se definirán 17 gubernaturas y la renovación del Congreso. Cuestionar la presidencia del INE antes del arranque formal del proceso es, en los hechos, una forma de anticipar la disputa por las reglas de la contienda.

El costo político es asimétrico. Si el punto de acuerdo prospera en términos simbólicos, Morena queda con una posición ambigua: su bancada colocó a Taddei y ahora parte de ella pide su cabeza. Si no prospera, el PAN conserva el tema y lo usa como bandera de credibilidad institucional. En ambos escenarios, el INE queda expuesto a una discusión sobre su imparcialidad que no depende de una resolución jurídica, sino de la percepción que se construya en los próximos meses.

Falta un elemento para sostener una lectura más fuerte: no hay en la evidencia una resolución, denuncia formal admitida ni dictamen que acredite el conflicto de interés. Sin ese documento, la discusión opera en el terreno de la sospecha y la declaración pública, no en el de la sanción.

Qué sigue

El punto de acuerdo se presentaría este martes en el Senado; corresponde a la Mesa Directiva turnarlo a comisión y definir si se dictamina. En paralelo, el INE no ha anunciado un pronunciamiento sobre las acusaciones. La ruta verificable pasa por tres puntos: la presentación formal del instrumento, la respuesta de la presidencia del INE y la posición que fije la bancada de Morena como grupo, no solo sus senadores por separado.