RUTA 27 · MEDIUM
Sheinbaum promedia 69.2% de aprobación, pero noviembre rompe su racha
El promedio de CELAG Data reúne a una veintena de casas encuestadoras y registra la primera caída de dos puntos en la valoración positiva desde julio. La negativa sube a 30.5%, su nivel más alto del año.

CELAG Data difundió un promedio de encuestas que da 69.2% de valoración positiva a Claudia Sheinbaum a 766 días de gobierno. El dato confirma una aprobación alta y estable, pero también marca la primera caída de dos puntos desde julio y eleva la opinión negativa a 30.5%, su nivel más alto de 2026. Rumbo a 2027, el indicador sostiene el capital político presidencial sin blindarlo.
El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG Data) difundió este viernes un promedio de encuestas que ubica en 69.2% la valoración positiva de la presidenta Claudia Sheinbaum a 766 días de gobierno. El dato, por sí solo, confirma lo que otras mediciones ya habían anticipado: la mandataria conserva un piso de aprobación inusualmente alto para la mitad de su sexenio. Pero el mismo reporte contiene una señal menos cómoda: noviembre registra la primera caída de dos puntos porcentuales en la valoración positiva desde julio, y la opinión negativa sube a 30.5%, su nivel más alto de 2026.
El promedio no es una encuesta única. CELAG Data integra mediciones presenciales de Electoralia, El Financiero, Enkoll, De las Heras Demotecnia y Varela y Asociados; telefónicas de FactoMétrica, DatoMetría, CE Research, MetricsMx, POSTA, Alius Polls, QM Estudios, Mitofsky, El Economista, Demoscopia Digital y La Jornada; y en línea de AtlasIntel, TResearch International, GobernArte y Emotegia. El ejercicio excluye la respuesta "regular" y recalcula la aprobación sobre el total de opiniones positivas y negativas, una decisión metodológica que tiende a inflar el porcentaje positivo frente a quienes no expresan opinión.
La serie mensual que acompaña al dato permite leer una tendencia más fina que el titular. En enero la valoración positiva era de 71.3%; en febrero y marzo subió a 72.4%; en abril bajó a 70.2%; en mayo tocó 68.6%, su punto más bajo del año; en julio rebotó a 71.6%; en septiembre alcanzó 71.8%, el máximo de 2026; en octubre se ubicó en 71.2%. El descenso de noviembre no rompe el rango de estabilidad, pero interrumpe tres meses consecutivos por encima de 71%.
El director general de CELAG, Alfredo Serrano Mancilla, atribuyó el resultado al cumplimiento de compromisos de campaña, a la prioridad hacia los sectores de menores recursos y a la defensa de la soberanía nacional. "Sigue con sus convicciones. Sigue haciendo pedagogía política a diario", escribió en redes sociales. Es una interpretación del organismo, no un hallazgo de la medición: el promedio no desagrega motivaciones de aprobación.
Otras casas encuestadoras reportan niveles similares. De las Heras Demotecnia publicó el 3 de noviembre una encuesta nacional de octubre con 70% de aprobación y 67% de opinión positiva sobre la mandataria, además de una calificación promedio de 7.2. CB Global Data la ubicó el 12 de octubre en el primer lugar de su ranking latinoamericano de mandatarios, con 69.3% de imagen positiva, por encima de Nayib Bukele (68.3%).
La lectura política
La aprobación presidencial no es un dato electoral, pero funciona como moneda de cambio en la política interna. Un 69.2% sostenido le da a Sheinbaum margen para arbitrar la sucesión de 2027 sin que su autoridad sea cuestionada por sus propios aliados. En un sistema donde el partido en el gobierno concentra la disputa por gubernaturas y la Cámara de Diputados, la aprobación presidencial opera como el principal activo de coalición: quien aspire a una candidatura necesita demostrar cercanía con la mandataria, no distancia.
El matiz importa. La caída de dos puntos y el alza de la negativa a 30.5% no cambian el equilibrio, pero envían una señal a los aspirantes de Morena y a sus aliados: el capital presidencial sigue siendo alto, aunque ya no es infinito. En la práctica, eso puede traducirse en dos incentivos simultáneos: disciplina hacia el proyecto presidencial y mayor competencia interna por posicionarse como heredero antes de que el indicador se erosione más.
El límite de la lectura es claro: un promedio de encuestas mide evaluación de gestión, no intención de voto ni preferencia por candidaturas. No existe aquí una candidatura formal, ni siquiera una precandidatura de facto; lo que hay es un posicionamiento presidencial que ordena el tablero rumbo a 2027. Confundir aprobación con sucesión sería un error de análisis.
Qué sigue
CELAG Data publicará su promedio de diciembre en las primeras semanas de 2027, con lo que se podrá verificar si noviembre fue un ajuste puntual o el inicio de una tendencia. En paralelo, las encuestas de De las Heras Demotecnia y CB Global Data de los próximos meses permitirán contrastar el dato con mediciones independientes. El calendario electoral rumbo a 2027 —definición de candidaturas, coaliciones y reglas de competencia— será el terreno donde se pruebe si la aprobación presidencial se traduce en poder de negociación real.
