RUTA 27 · LOW
Encuesta en Colima: Bayardo 34.8% y Rivera 30.6% perfilan duelo cerrado
La medición de GobernArte, levantada del 21 al 27 de octubre, coloca a la coordinadora de la Defensa de la Transformación arriba por 4.2 puntos y a Morena con 39.3% de preferencia partidista.

GobernArte publicó una encuesta de 500 casos en Colima: Rosi Bayardo, coordinadora de la Defensa de la Transformación, lidera con 34.8% frente a Riult Rivera, del PAN, con 30.6%. Morena concentra 39.3% de preferencia partidista. La medición anticipa un duelo cerrado rumbo a 2027 y mide ya el peso de una figura que no es candidata registrada.
GobernArte difundió el 28 de octubre de 2026 los resultados de una encuesta de intención de voto para la gubernatura de Colima en 2027, en la que Rosi Bayardo aparece con 34.8% y Riult Rivera con 30.6%. La diferencia de 4.2 puntos porcentuales, dentro de un margen de error estimado de entre 2.5% y 3.7%, describe una contienda cerrada a ocho meses del arranque formal del proceso, y coloca en la conversación pública a una figura que el propio cuestionario identifica como coordinadora de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, no como candidata.
El levantamiento se realizó del 21 al 27 de octubre de 2026, con 500 encuestas, muestreo aleatorio estratificado, nivel de confianza de 95% y una tasa de rechazo de 55%. GobernArte S.C. financió y ejecutó el estudio mediante una aplicación digital. La medición no es un pronóstico electoral: es una fotografía de octubre de 2026, antes de que existan candidaturas registradas y con un escenario de nombres que la propia casa encuestadora definió.
El dato partidista ordena el resto de la lectura. Morena registra 39.3% de preferencia, el PAN 17.8%, el PRI 14.9% y 18.4% responde que no votaría por ninguno. La ventaja de Morena sobre el PAN, de 21.5 puntos, es mucho mayor que la distancia entre Bayardo y Rivera, lo que sugiere que el diferencial competitivo no está en el partido sino en los perfiles y en la eventual transferencia de votos.
Las mediciones internas refuerzan esa asimetría. En el PAN, Riult Rivera concentra 48.9% de las preferencias para la candidatura, con Julia Licet Jiménez Angulo en 12.8% y Sofía Peralta Ferro en 10.5%. En el PRI, Mely Romero Celis encabeza con 38.5% frente a Hilda Lizette Moreno Ceballos, con 21.1%. En Movimiento Ciudadano, Griselda Martínez Martínez obtiene 27.7%, seguida de Margarita Moreno González con 15.2%. Cada partido llega a la precampaña con un favorito identificable, pero sólo el PAN muestra un liderazgo interno superior a 35 puntos, lo que reduce el espacio para una disputa prolongada.
El dato más delicado es el de la pregunta directa: 51.6% dijo que sí votaría por Bayardo, 28.8% que no y 19.6% no supo o no contestó. Ese reactivo no equivale al escenario de intención de voto y no debe leerse como respaldo electoral consolidado; mide disposición declarada ante un nombre, no una boleta con adversarios.
La lectura política
Bayardo funciona en la práctica como precandidatura de facto de Morena en Colima, aunque no exista acto legal que la registre como tal. El nombre de su encargo —coordinación de la Defensa de la Transformación— es la fórmula con la que el morenismo ha ordenado aspirantes en varios estados: no crea candidatura, pero sí coloca a una persona en posición de salida, mide su arrastre y le da un vehículo para recorrer el territorio sin violar las restricciones de precampaña.
El incentivo de Morena es claro: llegar a la definición con un perfil ya medido y con ventaja partidista suficiente para negociar la unidad interna sin plebiscito abierto. El costo es igual de visible: al medir a Bayardo antes de que exista candidatura formal, la encuesta también fija un blanco para el PAN y para el PRI, que pueden ordenar su oferta en función de ese 34.8%.
Para el PAN, el dato es ambivalente. Rivera aparece competitivo a 4.2 puntos, pero su partido registra 17.8% de preferencia, muy por debajo de su desempeño individual. Esa brecha puede leerse como margen de crecimiento o como dependencia de un voto personal que no se traduce en estructura partidista. Para el PRI, la elección se juega en otra liga: con 14.9% partidista y Mely Romero con 14.8% en el escenario general, su papel más probable es el de socio de coalición que el de competidor por la gubernatura.
La señal rumbo a 2027 es que Colima se perfila como un duelo de dos con un tercero en posición de bisagra. Ninguna de las opciones evaluadas alcanza la mayoría absoluta en el escenario general, y 6.7% aún no decide más 4.6% que optaría por otra persona: ese bloque, pequeño pero decisivo en una contienda de 4.2 puntos, es el que definirá la elección.
Qué sigue
El proceso electoral de Colima 2027 arrancará formalmente con la convocatoria del organismo público local, aún sin fecha en la evidencia disponible. Antes de eso, Morena deberá definir si su método de selección incluye encuestas, consejo político o designación directa, y el PAN tendrá que resolver si el 48.9% de Rivera se traduce en candidatura sin competencia interna. La siguiente medición relevante será la que se levante después de que existan precandidaturas registradas, porque sólo entonces el escenario de nombres dejará de ser hipotético.
