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Gobernador de Durango pide imparcialidad al INE tras renuncia de Taddei

Esteban Villegas calificó de "muy grave" el escándalo en el INE y exigió que el árbitro federal y el IEPC local garanticen un voto libre rumbo a 2027.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre elecciones estatales y locales
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

El gobernador de Durango, Esteban Villegas Villarreal, calificó de "muy grave" la crisis del INE tras la renuncia de Guadalupe Taddei y llamó al árbitro federal y al IEPC local a conducirse con imparcialidad en el Proceso Electoral 2026-2027. Su exigencia llega cuando el INE opera con presidencia provisional y Durango concurrirá con elecciones federales y locales.

El gobernador de Durango, Esteban Alejandro Villegas Villarreal, calificó como "muy grave" lo ocurrido en el Instituto Nacional Electoral (INE) y llamó a que tanto ese organismo como el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Durango conduzcan con imparcialidad el Proceso Electoral 2026-2027. La declaración no es un trámite: llega cuando el árbitro federal opera con una presidencia provisional y la entidad se prepara para concurrir elecciones federales y locales en la misma jornada.

Villegas sostuvo que el escándalo derivado de la renuncia de Guadalupe Taddei Zavala a la presidencia del Consejo General alcanzó dimensión internacional y que la salida del cargo no exime de investigación a quien lo ocupó. "Lo mejor que pudo hacer fue renunciar, que esto no lo exonera de que la tengan que investigar y que se tenga que sancionar a quienes hayan incurrido en toda esta baraña de corrupción", dijo el mandatario, según la cobertura del caso.

El llamado a la imparcialidad ocurre mientras el INE es conducido de forma provisional por Blanca Cruz García, quien rindió protesta el 27 de octubre tras ser elegida por unanimidad por las consejerías. A la par se confirmó la dimisión simultánea de tres altos mandos en medio de señalamientos por presuntas anomalías administrativas y supuestos vínculos con proveedores. Ese es el telón de fondo institucional sobre el que el gobernador construye su exigencia.

El mandatario también pidió que se garantice que los mexicanos puedan salir a votar de manera libre, "por quien nosotros queramos, y que la gente decida quién quiere que esté en el Congreso federal y en el Congreso Local en los próximos tres años". La frase conecta dos niveles: la elección federal y la local que se celebrarán de forma concurrente en Durango y en las 32 entidades.

La lectura política

En la práctica, el pronunciamiento funciona como posicionamiento de un gobernador ante un árbitro debilitado, no como una candidatura ni una precandidatura. Villegas no anuncia aspiración alguna; lo que hace es fijar postura sobre la integridad del proceso en el que su estado renovará Congreso local y bancadas federales. El incentivo es doble: marcar distancia del desgaste del INE y, al mismo tiempo, enviar una señal de vigilancia al IEPC, el organismo que en Durango organizará la elección local y cuya imparcialidad será cuestionada por todos los competidores.

El cálculo político no es menor. Un gobernador en funciones que exige imparcialidad al árbitro local coloca al IEPC en una posición incómoda: cualquier decisión controvertida —registro de candidaturas, fiscalización, distribución de spots— será leída a la luz de esa advertencia. También le permite al mandatario reclamar para sí el papel de garante del voto libre, un activo útil frente a aliados y adversarios en la disputa por el Congreso local.

La renuncia de Taddei y la presidencia provisional de Cruz García abren una ventana de incertidumbre sobre la conducción del proceso federal. El INE mantiene los trabajos de organización, pero la sustitución definitiva depende de la Cámara de Diputados, lo que introduce un factor político-partidista en la designación de la nueva titular. En ese contexto, el llamado de Villegas se suma a una presión más amplia sobre el árbitro: no solo debe organizar la elección, sino demostrar que puede hacerlo sin la sombra del escándalo.

El límite de la evidencia es claro: no hay en el material disponible ningún indicio de que el gobernador busque un cargo federal, ni de que su partido enfrente una ruptura interna. Lo verificable es que un mandatario estatal usa el desgaste del INE para fijar condiciones políticas del proceso en su entidad. Eso, en un año electoral concurrente, ordena el tablero local y presiona al IEPC a blindar su credibilidad.

Qué sigue

La Cámara de Diputados deberá designar a la nueva presidencia del Consejo General del INE, paso que definirá la conducción definitiva del Proceso Electoral 2026-2027. En Durango, el IEPC enfrentará la organización de la elección local concurrente y la definición de candidaturas al Congreso local. El calendario electoral federal y local marcará los plazos para registro, fiscalización y campañas, y será el primer test de imparcialidad que el gobernador exige.