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RUTA 27 · MEDIUM

Morena abre negociación de coalición en Sinaloa con precampañas el 4 de enero

Imelda Castro confirmó que Morena, PT y PVEM discuten si competirán juntos o con candidaturas comunes en 2027, sin acuerdos cerrados para la gubernatura. La definición llega mientras la propia coordinadora estatal se perfila como la aspirante mejor posicionada.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

Imelda Castro, coordinadora de Morena en Sinaloa, informó que ya comenzaron las conversaciones con el PT y el PVEM para definir si habrá coalición total, parcial o candidaturas comunes rumbo a 2027. No hay acuerdos definitivos y las precampañas arrancan el 4 de enero. La negociación ocurre mientras Castro encabeza las encuestas internas, lo que la coloca en posición de salida para la gubernatura.

La coordinadora estatal de Morena en Sinaloa, Imelda Castro Castro, informó que su partido y los aliados PT y PVEM ya comenzaron las conversaciones para definir la estrategia electoral de 2027 en el estado. Las opciones sobre la mesa son una coalición total, una coalición parcial o candidaturas comunes, y las precampañas están previstas para iniciar el 4 de enero. Castro precisó que todavía no existen acuerdos definitivos para Sinaloa y que las definiciones deberán concretarse durante este año.

El anuncio no es un trámite menor. La forma jurídica que adopte la alianza —coalición total, parcial o candidaturas comunes— determina cuántos votos se suman, cómo se reparten las candidaturas plurinominales y qué margen queda a cada socio para negociar posiciones locales. En un estado donde Morena gobierna y donde el PT y el PVEM han operado como satélites, la discusión sobre el formato es también una discusión sobre precios políticos.

Castro habló desde su doble papel: senadora con licencia y responsable de la organización territorial morenista. Según sus propias declaraciones, ha recorrido 17 de los 20 consejos municipales del partido y prepara 760 asambleas informativas entre el 29 de noviembre y el 13 de diciembre, con coordinadores y aspirantes. Esa estructura no es neutral: quien conduce el despliegue territorial y las asambleas donde se presentan los aspirantes controla el calendario y el escaparate de la competencia interna.

El antecedente inmediato es la encuesta interna que Morena publicó el 30 de septiembre, en la que Castro ocupó el primer lugar con 56.5 por ciento de conocimiento y un puntaje final de 10, por delante de Gerardo Vargas Landeros, Estrella Palacios Domínguez, María Teresa Guerra Ochoa, Graciela Domínguez Nava y Omar López Campos. Ese resultado no la convierte en candidata, pero sí la coloca en posición de salida.

La lectura política

En la práctica, la negociación que anuncia Castro cumple una función de ordenamiento anticipado. Morena no está definiendo solo un formato de alianza: está fijando las reglas con las que se medirá a sus propios aspirantes y a sus socios. Si la coalición es total, el PT y el PVEM quedan dentro del reparto y sus liderazgos locales pueden reclamar espacios; si es parcial o de candidaturas comunes, Morena conserva el control del perfil gubernamental y ofrece a los aliados posiciones legislativas o municipales.

El incentivo de Castro es claro: como coordinadora, puede presentarse como la dirigente que garantiza unidad y acuerdos, sin registrarse todavía como precandidata. Eso es una precandidatura de facto en el sentido político, aunque legalmente no exista aún una candidatura ni un registro formal. La distinción importa: no hay acto jurídico de precampaña, pero sí posicionamiento, estructura y narrativa de competencia.

La señal para los aliados es que Morena quiere llegar ordenado al 4 de enero. La señal para los aspirantes internos es que las encuestas y la paridad de género serán los filtros, como ya lo adelantó Castro. Y la señal para la oposición es que el partido gobernante busca convertir su ventaja organizativa en una alianza formal antes de que arranquen los plazos legales.

Falta un elemento para sostener una lectura más fuerte: no hay evidencia pública de que los acuerdos con PT y PVEM incluyan ya nombres o porcentajes de reparto. Sin eso, la negociación debe leerse como apertura de conversaciones, no como coalición cerrada.

Qué sigue

Las definiciones deberán concretarse durante este año, según Castro. El calendario inmediato incluye las 760 asambleas informativas del 29 de noviembre al 13 de diciembre, el arranque de precampañas el 4 de enero y la eventual formalización de la alianza ante el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa. La pregunta verificable es si Morena registra coalición total, parcial o candidaturas comunes, y si esa decisión llega antes o después de que se defina el perfil para la gubernatura.