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Morena avala que su aspirante en Culiacán también sea coordinador del PT

Édgar Barraza confirmó que Jesús Ibarra Ramos sigue en el proceso interno de Morena pese a su nombramiento en el PT. La doble militancia funcional anticipa cómo se repartirán las alcaldías de la alianza rumbo a 2027.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

El dirigente estatal de Morena en Sinaloa, Édgar Barraza, confirmó que Jesús Ibarra Ramos mantiene su participación en el proceso interno para coordinar la Defensa de la Cuarta Transformación en Culiacán, aunque el PT lo nombró coordinador de Afiliaciones. Barraza lo minimizó como muestra de respaldo aliado. El episodio anticipa cómo Morena y PT podrían repartirse candidaturas municipales rumbo a

El dirigente estatal de Morena en Sinaloa, Édgar Barraza, confirmó que Jesús Ibarra Ramos continúa en el proceso interno para elegir al coordinador municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Culiacán, pese a que el Partido del Trabajo (PT) lo nombró coordinador de Afiliaciones en esa misma capital. La decisión de mantenerlo en la contienda interna convierte un nombramiento partidista en un mensaje sobre cómo la alianza oficialista administra sus cuadros rumbo a 2027.

Barraza sostuvo que el nombramiento del PT "no afecta, no interfiere" en la participación de Ibarra dentro de Morena. El dirigente explicó que ambas fuerzas trabajan en alianza en el ámbito estatal, pero que en el terreno municipal cada partido conduce sus procesos internos de manera independiente, conforme a sus estatutos y lineamientos. Es decir: la coordinación existe arriba, la competencia se mantiene abajo.

El argumento no es nuevo. Barraza recordó que la senadora con licencia Imelda Castro Castro, coordinadora estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Sinaloa, también fue nombrada coordinadora estatal de Afiliación del PT sin que ello le generara consecuencias dentro de Morena. Ese precedente funciona como doctrina local: los nombramientos del aliado se leen como respaldo, no como deserción.

Desde la perspectiva de Morena, los cargos que el PT entrega a sus integrantes se interpretan como una muestra de respaldo del partido aliado hacia sus figuras políticas. La lectura invierte el sentido habitual de la doble militancia: en lugar de una señal de disputa, se presenta como un gesto de cortesía entre socios que comparten proyecto.

El caso, sin embargo, ocurre en Culiacán, la capital del estado y uno de los municipios que ordenan la geografía electoral de Sinaloa. Ahí se concentra la disputa por la coordinación municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación, una figura que en la práctica funciona como antesala de la candidatura a la alcaldía. Quien la obtiene queda colocado en posición de salida para 2027, aunque formalmente no sea todavía candidato registrado ante ninguna autoridad electoral.

La lectura política

El movimiento tiene una función práctica: preservar a un cuadro en dos estructuras sin obligarlo a elegir, mientras la alianza define el reparto de municipios. Para Morena, tolerar que un aspirante acepte un cargo del PT evita una ruptura temprana y mantiene abierta la negociación con el socio. Para el PT, nombrar coordinadores de Afiliación entre figuras de Morena es una forma de asegurar presencia territorial y de reclamar, más adelante, espacios propios en la boleta municipal.

El incentivo de Barraza es claro: no convertir un nombramiento simbólico en un conflicto interno que desgaste al aspirante ni a la alianza. Si Morena expulsara o inhabilitara a Ibarra por aceptar el cargo del PT, perdería un cuadro y enviaría una señal de rigidez a los aliados en un estado donde la coalición ha sido clave. Si lo deja pasar, gana margen de maniobra y conserva la interlocución con el PT.

El costo político es la ambigüedad. La doble pertenencia funcional puede leerse como generosidad entre aliados o como falta de reglas claras para competir. Para los adversarios, el episodio refuerza la percepción de que la alianza oficialista reparte posiciones por acuerdo y no por competencia. Para los militantes de Morena que compiten en el mismo proceso, la señal es que el respaldo del PT no descalifica a un contrincante.

Rumbo a 2027, el caso anticipa el patrón: las candidaturas municipales de la alianza podrían definirse en una negociación entre cúpulas antes que en procesos internos abiertos. La coordinación municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación funciona, en los hechos, como una precandidatura de facto; el nombramiento del PT, como una ficha en esa negociación. Lo que aún no ocurre es la definición formal: no hay candidatura registrada, no hay boleta y no hay resolución del órgano electoral que valide o impugne la doble posición.

Qué sigue

El proceso interno de Morena en Culiacán deberá resolverse en las próximas semanas, conforme al calendario que el partido defina para elegir a su coordinador municipal. La pregunta verificable es si Ibarra aparece en la lista final de aspirantes o si el PT reclama ese espacio para un cuadro propio. También queda por verse si el PT mantiene el nombramiento de Ibarra como coordinador de Afiliaciones o lo ajusta para evitar fricciones. Cualquier impugnación interna o reclamo de militantes de Morena sería la primera señal de que la tolerancia tiene límites.