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Morena en Othón P. Blanco: dos aspirantes llaman a la unidad rumbo a 2027

Nabil Eljure Terrazas y David Hernández Solís piden diálogo y trabajo en equipo en la antesala de las coordinaciones municipales, un gesto que busca contener rupturas internas mientras se registran decenas de perfiles en Quintana Roo.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre candidaturas y aspirantes
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

Nabil Eljure Terrazas y David Hernández Solís, aspirantes a la coordinación municipal de Morena en Othón P. Blanco, llamaron a privilegiar el diálogo y el trabajo en equipo rumbo a 2027. El gesto ocurre mientras decenas de perfiles se registran en los once municipios de Quintana Roo. La unidad busca evitar fracturas internas que den margen a la oposición, aunque no equivale a unanimidad ni resuelv

Los aspirantes a la coordinación municipal de Morena en Othón P. Blanco, Nabil Eljure Terrazas y David Hernández Solís, hicieron un llamado público a privilegiar el diálogo y el trabajo en equipo rumbo a 2027. El gesto, que a primera vista parece una declaración de cortesía interna, ocurre en un momento en que el partido registra decenas de perfiles en los once municipios de Quintana Roo para ocupar las coordinaciones municipales, una figura que en la práctica funciona como antesala de las candidaturas a alcaldías y distritos locales.

El llamado a la unidad no es un gesto aislado: es una señal de contención en un proceso donde la competencia interna ya está en marcha. Ambos aspirantes compiten por el mismo espacio político en el municipio que alberga la capital del estado, Chetumal, y donde el control de la estructura partidista define quién tendrá acceso a la boleta en 2027. La coordinación municipal no es un cargo formal de elección popular, pero en la operación real de Morena concentra la capacidad de organizar el territorio, administrar los comités y filtrar las aspiraciones locales.

Eljure Terrazas mantiene, según el contexto disponible, una postura orientada a conservar la cercanía con la ciudadanía y fortalecer el trabajo territorial. Hernández Solís, por su parte, conoce las bases del trabajo interno y ha planteado la importancia de no convertir la competencia en un motivo de división. Ambos perfiles compiten por el mismo espacio, pero el mensaje que proyectan es que la disputa no debe romper la estructura.

El contexto estatal refuerza esa lectura. En Quintana Roo, Morena enfrenta un escenario de multiplicación de aspirantes en los once municipios, lo que eleva el riesgo de desprendimientos y de que los perdedores de las coordinaciones busquen refugio en la oposición o en proyectos locales fuera del partido. La referencia a los casos de Gino Segura y Ana Paty Peralta, citados como ejemplos de trabajo en equipo con resultados electorales, opera como un argumento de legitimidad interna: la unidad no es solo un valor moral, sino una fórmula que el partido ha presentado como eficaz.

La lectura política

La coordinación municipal es, en los hechos, una precandidatura de facto. No existe todavía una candidatura registrada ante el Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO) ni un proceso formal de selección definido en la evidencia disponible. Lo que existe es una aspiración que se posiciona mediante el control organizativo. Quien coordine el municipio tendrá ventaja en la definición de candidaturas locales, en la movilización territorial y en la interlocución con el gobierno estatal y federal.

El llamado a la unidad cumple una función práctica: busca contener una ruptura antes de que ocurra, sin resolver la competencia de fondo. La unidad no es unanimidad, y el propio contexto lo admite: la democracia interna implica desacuerdos, pero quienes se exceden pueden quedar fuera de la foto y de la boleta. Esa advertencia, aunque no se dirige a nadie por nombre, envía una señal a los aspirantes que podrían optar por la confrontación abierta.

El caso de Marybel Villegas Canché, mencionado en el contexto como ejemplo de quien se mueve demasiado y pierde fuerza, funciona como recordatorio interno: la deslealtad pública tiene costo en la estructura partidista. No hay en la evidencia una resolución formal contra ella ni una expulsión, pero el uso de su nombre en la conversación interna muestra cómo Morena administra sus disidencias mediante el desgaste y el aislamiento, no solo mediante sanciones estatutarias.

Para 2027, el equilibrio interno de Morena en Quintana Roo importa porque el partido gobierna el estado y la capital, y porque la oposición buscará capitalizar cualquier fractura. La señal que envían Eljure y Hernández es que la competencia se mantendrá dentro de las reglas no escritas del partido: disputa sí, ruptura no.

Qué sigue

El proceso de selección de coordinaciones municipales en Quintana Roo no tiene, en la evidencia disponible, una fecha formal de resolución. Lo verificable es que el registro de aspirantes continúa en los once municipios y que la definición de las coordinaciones marcará el punto de partida de la carrera por las candidaturas a alcaldías y distritos locales rumbo a 2027. El siguiente paso observable será la definición de reglas internas, la eventual encuesta o mecanismo de selección, y la reacción de los aspirantes que no resulten favorecidos.