RUTA 27 · MEDIUM
Morena mueve cuatro fichas en Mérida y anticipa su disputa por 2027
El partido registró a Estefanía Baeza, Susana Gamboa, Óscar Brito y Liborio Vidal para la coordinación municipal, un cargo que en la práctica funciona como antesala de la candidatura a la alcaldía. La decisión final queda en la Comisión Nacional de Elecciones.

Morena Yucatán registró a cuatro aspirantes a la coordinación municipal de Mérida: Estefanía Baeza, Susana Gamboa, Óscar Brito y Liborio Vidal. El cargo funciona en la práctica como antesala de la candidatura a la alcaldía para 2027, aunque la definición depende de la Comisión Nacional de Elecciones. El registro de Vidal, con pasado en PRI, PVEM y PAN, ya detonó reclamos de fundadores.
Morena Yucatán registró a cuatro aspirantes para encabezar la coordinación municipal de la defensa de la transformación en Mérida: Estefanía Baeza Pérez, Susana Gamboa Salazar, Óscar Brito Zapata y Liborio Vidal Aguilar. El movimiento no es un trámite menor. En la arquitectura interna del partido, esas coordinaciones operan en la práctica como precandidaturas de facto: ordenan el terreno, miden lealtades y colocan a los elegidos en posición de salida para la candidatura a la alcaldía en 2027, aunque formalmente no sean candidaturas registradas ante autoridad electoral alguna.
La definición no será local: la Comisión Nacional de Elecciones de Morena tiene la última palabra sobre quién asume la coordinación, lo que deja a la dirigencia estatal sin control directo del resultado. El presidente estatal, Carlos Bojórquez Urzaiz, sostuvo que el partido "no premia ni castiga" a sus aspirantes y que la candidatura no se designa de forma directa, sino que dependerá del proceso de selección. Esa frase, en el lenguaje interno de Morena, anticipa encuesta y negociación más que votación abierta.
Los perfiles no son equivalentes. Baeza dejó la Secretaría de Bienestar del gobierno de Yucatán para entrar a la contienda interna, un movimiento que sugiere respaldo desde la estructura estatal. Brito es diputado federal y también busca la reelección en su cargo, lo que abre una pregunta incómoda: qué ocurre si gana la coordinación y aspira a ambos espacios. Gamboa se identifica como fundadora de Morena en la entidad, lo que le da capital simbólico entre las bases. Vidal es el caso más llamativo: exalcalde de Valladolid, exdiputado y exsecretario de Educación durante la administración de Mauricio Vila, con trayectoria previa en PRI, Partido Verde y PAN.
El registro de Vidal detonó rechazo entre liderazgos fundadores, que lo calificaron de "chapulín" y cuestionaron que pueda obtener una postulación sin trayectoria en Morena. La polémica no es anecdótica: expone la tensión entre apertura electoral y cohesión identitaria, dos incentivos que el partido debe equilibrar en cada proceso.
La lectura política
El movimiento cumple una función práctica de ordenamiento interno. Morena llega a 2027 con la necesidad de disputar una capital que hoy gobierna el PAN y que, según una encuesta difundida recientemente, coloca a Cecilia Patrón con 50% de preferencia frente a 18% de Vidal. Esa medición, atribuida a una casa encuestadora no identificada en la evidencia disponible, no resuelve la interna, pero sí explica por qué el partido busca ampliar su cancha con perfiles de distinta procedencia.
La incorporación de Vidal funciona como una señal hacia electorados y élites locales que no provienen de Morena, pero también como un costo interno que la dirigencia debe administrar. Bojórquez lo defendió con el argumento de que tiene derecho a participar en las encuestas como cualquier interesado. El límite es claro: no hay candidatura formal, ni designación, ni precandidatura reconocida por el Instituto Nacional Electoral (INE) o el organismo local; lo que existe es una aspiración registrada en un proceso interno.
El equilibrio que se juega es doble. Hacia adentro, la Comisión Nacional de Elecciones debe decidir si prioriza lealtad partidista o competitividad electoral. Hacia afuera, Morena manda una señal a sus rivales: está dispuesto a incorporar cuadros ajenos para pelear Mérida. En el PAN ya circulan nombres como Patrón, Elías Lixa y Álvaro Cetina; en el PRI, José Rodríguez del Moral y Rafael Echazarreta; en Movimiento Ciudadano, Vida Gómez, Nayelli Hernández y Larissa Acosta. La interna de Morena, por tanto, no ocurre en el vacío: define con qué perfil llega a la contienda general.
Quien gane la coordinación no será automáticamente candidato, pero quedará en posición de serlo; quien pierda conserva la posibilidad de impugnar o negociar una salida. Esa ambigüedad calculada es parte del método: permite medir fuerzas sin comprometer la designación final.
Qué sigue
La Comisión Nacional de Elecciones de Morena deberá resolver quién encabeza la coordinación municipal. No hay fecha pública en la evidencia disponible, pero el proceso de encuesta interna y revisión de antecedentes ya está en marcha. El partido anunció que revisará perfiles, lo que abre la puerta a exclusiones. También queda pendiente saber si Brito mantiene su aspiración a la reelección federal y cómo se resuelve la tensión con los fundadores que rechazan a Vidal. En paralelo, los partidos opositores definirán sus propios filtros, y cualquier acto anticipado podría ser materia de denuncia ante las autoridades electorales, como ya ocurrió con una acusación de Movimiento Ciudadano contra Morena en Yucatán por presuntos actos anticipados de campaña.
