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Morena Sinaloa minimiza renuncias en el INE y confía en 2027
Édgar Barraza descartó que la salida de Guadalupe Taddei y otros funcionarios trastorne el proceso electoral. La designación presidencial queda en manos de la Cámara de Diputados.

El dirigente de Morena en Sinaloa, Édgar Barraza, descartó que las renuncias en el INE —incluida la de Guadalupe Taddei— afecten el proceso electoral de 2027. Sostuvo que el instituto es fuerte y que la Cámara de Diputados debe emitir la convocatoria para elegir nueva presidencia. Su declaración llega mientras el árbitro electoral atraviesa una crisis interna por señalamientos de contrataciones.
El dirigente estatal de Morena en Sinaloa, Édgar Barraza, descartó que las renuncias registradas en el Instituto Nacional Electoral (INE) —entre ellas la de la expresidenta Guadalupe Taddei— vayan a trastocar el proceso electoral de 2027. Barraza sostuvo que el instituto "es fuerte" y que cuenta con personal capaz de sacar adelante la organización de los comicios, pese a la salida de Taddei y de al menos tres titulares de áreas técnicas.
La declaración ocurre en un momento en que el árbitro electoral atraviesa una crisis interna que se intensificó tras la salida de Taddei, en medio de señalamientos sobre presuntas irregularidades en contrataciones públicas y posibles conflictos de interés. Junto con la expresidenta han renunciado José Alberto Pérez de Acha, titular de la Unidad Técnica de Servicios de Informática; Iliana Rodríguez Gómez, de la Unidad Técnica de Igualdad de Género y No Discriminación, y Mario Alfonso Burciaga Esparza, director de Recursos Materiales y Servicios.
El Consejo General del INE nombró a una persona de manera provisional para asumir la presidencia, en tanto se designa a quien ocupará el cargo de forma definitiva. Ese procedimiento pasa por la Cámara de Diputados, que debe expedir la convocatoria para elegir a la próxima presidencia del instituto, como recordó el propio Barraza: "Está haciendo lo propio la Cámara de Diputados, que tiene que expedir la convocatoria para elegir a algún presidente o presidenta de este instituto".
El dirigente morenista no ofreció detalles sobre plazos ni sobre el perfil que su partido impulsaría para la presidencia del INE. Su mensaje se limitó a transmitir confianza en la operatividad del organismo: "Sabemos y confiamos en que este instituto es fuerte y tiene personas capaces de seguir sacando adelante este proceso".
La lectura política
La declaración de Barraza funciona, en la práctica, como un mensaje de contención política más que como un diagnóstico técnico sobre el INE. Un dirigente estatal de Morena no tiene atribuciones para evaluar la capacidad operativa del árbitro electoral; lo que sí puede hacer es enviar una señal a su propia estructura y a los aspirantes de Sinaloa: no hay razón para alterar planes rumbo a 2027.
El incentivo es claro. Si el partido en el poder admitiera que la crisis del INE pone en riesgo el proceso, abriría un flanco de incertidumbre sobre la elección donde Morena se juega gubernaturas y la renovación de espacios locales. Sinaloa, con un proceso interno en curso para coordinaciones municipales —el propio Barraza confirmó días antes que Jesús Ibarra Ramos sigue participando en ese proceso pese a su nombramiento en el PT—, requiere que la estructura partidista opere sin ruido sobre el calendario electoral.
Hay un límite que la evidencia no permite cruzar: no hay elementos para sostener que Barraza hable en nombre del gobierno federal o de la dirigencia nacional de Morena. Su afirmación es la de un dirigente estatal que busca proyectar normalidad. Tampoco se puede verificar que las renuncias no afecten el proceso; solo consta que él lo descartó.
El punto sensible está en la Cámara de Diputados. La elección de la presidencia del INE es una negociación entre fuerzas políticas que puede reordenar el equilibrio dentro del Consejo General y, con ello, los criterios de fiscalización, registro de candidaturas y organización de la elección de 2027. Que Morena controle la agenda legislativa no garantiza que la designación sea tersa: la oposición tiene incentivos para cobrar políticamente la crisis y condicionar su voto.
Para los aspirantes de Sinaloa, la señal es que la dirigencia estatal no prevé un escenario de suspensión o retraso. Para los adversarios, la declaración puede leerse como un intento de bajarle temperatura a un problema que no está resuelto.
Qué sigue
La Cámara de Diputados debe expedir la convocatoria para elegir a la presidencia del INE; no hay fecha confirmada en la evidencia disponible. Mientras tanto, la presidencia provisional del instituto deberá conducir la operación ordinaria. El Consejo General enfrenta además la sustitución de los titulares de áreas técnicas que renunciaron. Para Morena Sinaloa, el proceso interno de coordinaciones municipales sigue su curso y será el primer termómetro de cómo la dirigencia estatal administra el calendario rumbo a 2027.
