RUTA 27 · LOW
Partido PAZ aprueba ruta 2027 con 80% de candidaturas ciudadanas en Puebla
La Comisión Política Nacional del partido fundado sobre la estructura de Encuentro Social definió sus lineamientos electorales. En Puebla, José Momox busca acreditación ante el IEE y rechaza la etiqueta de satélite de Morena.

El Partido PAZ aprobó sus lineamientos para el proceso electoral 2026-2027 y proyecta que 80% de sus candidaturas sean ciudadanas. Su dirigente en Puebla, José Momox, rechazó ser satélite de Morena pese al respaldo previo de Encuentro Social a López Obrador en 2018. El partido aún espera acreditación ante el Instituto Electoral del Estado de Puebla para competir en 2027.
El Partido PAZ aprobó los lineamientos con los que pretende entrar al proceso electoral 2026-2027 y fijó una meta que, en el papel, lo distingue de la oferta partidista convencional: que al menos 80% de sus candidaturas recaiga en ciudadanos sin trayectoria partidista tradicional. El anuncio lo hizo el presidente de su Comité Directivo Estatal en Puebla, José Momox, quien sostuvo que la Comisión Política Nacional ya validó la ruta y que las convocatorias locales se publicarán en las próximas semanas.
El dato importa menos por el porcentaje que por lo que revela de la estrategia: el Partido PAZ busca presentarse como una estructura nueva cuando en realidad opera sobre una base política con tres intentos previos de partido. Momox lo reconoció sin rodeos: la organización proviene de la estructura de Encuentro Social, fuerza que respaldó a Andrés Manuel López Obrador en 2018, perdió el registro y luego intentó reconstituirse como Encuentro Solidario hasta llegar al actual Partido PAZ.
Esa continuidad no es un detalle menor. En la conversación pública, el partido carga con la sospecha de ser una franquicia electoral al servicio de Morena. Momox la rechazó: "Eso no quiere decir que seamos ni paleros ni satélites", afirmó, y defendió que la alianza de 2018 respondió a un objetivo de cambio de régimen, no a una subordinación permanente. La distinción es políticamente relevante porque la etiqueta de satélite no se decide en una entrevista, sino en la forma en que el partido se comporta en la boleta y en las negociaciones de coalición.
La lectura política
El movimiento de PAZ tiene una función práctica clara: ordenar una estructura territorial y colocarla en posición de negociación antes de que el calendario electoral cierre los espacios. Al aprobar lineamientos nacionales y anunciar convocatorias locales, el partido busca llegar a 2027 con candidaturas definidas y con capacidad de interlocución, no como una ocurrencia de última hora.
El incentivo del 80% ciudadano es doble. Hacia afuera, permite vender independencia y renovación, un discurso útil para atraer a quienes no militan en partidos y para desactivar la acusación de satélite. Hacia adentro, la cuota ciudadana puede funcionar como mecanismo de control de la dirigencia sobre la selección de candidatos: si la mayoría de los perfiles no proviene de las bases partidistas, la negociación de espacios queda en manos de quienes redactan las convocatorias y operan la estructura, no de los grupos internos con antigüedad.
Momox añadió que también incorporarán operadores políticos con experiencia para organizar las estructuras territoriales y acompañar a los aspirantes ciudadanos. Esa combinación —perfil ciudadano arriba, operador experimentado abajo— es una fórmula conocida en la política mexicana: el candidato sin trayectoria partidista suele ser la cara visible de una estructura que sí tiene oficio electoral. No es ilegal ni inusual, pero conviene nombrarlo: la candidatura ciudadana no equivale automáticamente a independencia política.
El equilibrio interno del partido también está en juego. La dirección nacional que encabeza Hugo Eric Flores decidió en 2018 respaldar a López Obrador a través del PES. Esa decisión marcó la identidad del proyecto y explica por qué la sospecha de satélite persiste. Que el dirigente estatal en Puebla salga a rechazarla sugiere que la organización necesita marcar distancia para competir con identidad propia, sobre todo en un estado donde Morena y sus aliados tienen una presencia territorial consolidada.
Rumbo a 2027, la señal que envía PAZ a aliados y adversarios es que quiere jugar con boleta propia y no como apéndice. Pero la prueba real no será el discurso: será qué candidaturas registra, con quién negocia y cómo vota en el Congreso local si llega a tener representación. Ahí se sabrá si la independencia proclamada se sostiene.
Qué sigue
El paso inmediato es la publicación de las convocatorias locales en Puebla durante las próximas semanas, según lo anunciado por Momox. Después, el partido deberá obtener la acreditación correspondiente ante el Instituto Electoral del Estado (IEE) de Puebla para participar en los comicios de 2027. Sin ese reconocimiento formal, los lineamientos aprobados no se traducen en candidaturas registradas. El calendario electoral estatal y la eventual firma de coaliciones o convenios de candidatura común serán los siguientes puntos de verificación.
