RUTA 27 · LOW
PVEM condiciona salida de Gallardo a blindaje electoral en San Luis Potosí
La dirigente nacional del PVEM vincula una eventual licencia del gobernador con la necesidad de evitar que se interprete como respaldo oficial a candidatos rumbo a 2027.

Karen Castrejón, dirigente nacional del PVEM, dijo que una eventual separación de Ricardo Gallardo de la gubernatura de San Luis Potosí ayudaría a evitar cuestionamientos sobre el respaldo del gobierno estatal a candidatos del partido en 2027. Gallardo ha expresado interés en competir y definiría en diciembre si pide licencia. No hay ruta definida ni mecanismo anunciado para separar gobierno y act
La dirigente nacional del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Karen Castrejón Trujillo, planteó que una eventual separación de Ricardo Gallardo Cardona de la gubernatura de San Luis Potosí ayudaría a evitar cuestionamientos sobre el respaldo del gobierno estatal a los candidatos del partido en las elecciones de 2027. La declaración no anuncia una licencia, pero instala en la conversación pública la hipótesis de que el gobernador deje el cargo para competir y, con ello, el PVEM busca anticipar el principal riesgo político que arrastra: que su maquinaria estatal se confunda con la campaña.
Castrejón aclaró que todavía no existe una ruta definida para Gallardo, aunque confirmó que el gobernador ha expresado su interés en participar en la contienda. “Él hizo ese comentario, es algo que a él le gustaría irse a competir”, señaló la dirigente, al ser cuestionada sobre la posibilidad de que Gallardo solicite licencia y busque una candidatura por la vía plurinominal o con miras a encabezar la bancada verde en la próxima Cámara de Diputados.
La dirigente vinculó esa posibilidad con la cercanía entre Gallardo y varios de los perfiles que podrían competir por cargos de elección popular en San Luis Potosí. En ese contexto, planteó que su salida del gobierno ayudaría a evitar que se interprete que la administración estatal favorece a determinados aspirantes. No detalló, sin embargo, qué mecanismos se aplicarían para garantizar esa separación entre el gobierno y la actividad partidista, un vacío que deja abierta la pregunta sobre si se trata de una medida preventiva o de un gesto de ordenamiento interno.
Sobre el papel de Gallardo dentro del PVEM, Castrejón lo identificó como uno de los perfiles relevantes de la organización a nivel nacional. El gobernador ha manifestado que le gustaría pedir licencia para participar en el proceso electoral de 2027 y que definiría su decisión en diciembre. Esa fecha se convierte en el primer punto de verificación de la ruta que hoy solo existe como aspiración.
La lectura política
El movimiento tiene una función práctica que va más allá del trámite: la eventual salida de Gallardo funciona como un mecanismo de blindaje anticipado frente a la objeción más previsible que enfrentará el PVEM en 2027, la de usar recursos y estructura de gobierno en favor de sus candidatos. Al poner sobre la mesa la licencia, la dirigencia nacional intenta separar dos planos que en la práctica suelen confundirse: el gobernador como titular del Ejecutivo estatal y el gobernador como actor partidista con influencia sobre candidaturas.
El incentivo es doble. Para el PVEM, la separación formal reduce el riesgo de que adversarios y autoridades electorales construyan acusaciones de intervención del gobierno estatal en el proceso. Para Gallardo, una licencia oportuna le permitiría posicionarse como aspirante sin cargar con la investidura que, precisamente, alimenta los cuestionamientos. No se trata aún de una candidatura formal ni de una precandidatura registrada: es un posicionamiento que coloca a Gallardo en posición de competir por un espacio plurinominal o por la coordinación de la bancada verde en la Cámara de Diputados.
El equilibrio interno también importa. Castrejón reconoce a Gallardo como perfil relevante a nivel nacional, lo que sugiere que su salida no se plantea como ruptura sino como reacomodo. La dirigencia nacional gana margen para ordenar la lista de aspirantes en San Luis Potosí y para negociar con otros perfiles que compiten por los mismos espacios. La señal que envía a aliados y adversarios es que el PVEM quiere administrar la sucesión estatal antes de que la licencia se convierta en un problema legal o en un costo político.
El límite es claro: no hay ruta definida, no hay fecha de solicitud de licencia y no se ha anunciado ningún mecanismo concreto para separar gobierno y partido. La declaración es, por ahora, una advertencia preventiva y una forma de medir reacciones.
Qué sigue
La decisión de Gallardo está anunciada para diciembre, cuando defina si solicita licencia. Antes de esa fecha, el PVEM tendría que precisar si la separación se acompaña de reglas internas para el uso de estructura estatal y si la eventual candidatura se orienta a una plurinominal o a la coordinación de la bancada en San Luis Potosí. También queda por ver si la dirigencia nacional formaliza criterios de equidad entre aspirantes o si la licencia opera solo como gesto político sin mecanismo verificable.
