ruta 27.Un proyecto de
← Volver a la cobertura

RUTA 27 · MEDIUM

Senador del PVEM exige limpiar el INE tras salida de Taddei

Luis Armando Melgar pide remover a funcionarios administrativos designados unilateralmente y recuperar los acuerdos entre consejeros para nombrar cargos. La exigencia llega en plena recomposición del árbitro electoral rumbo a 2027.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre Congreso y reglas electorales
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

El senador del Partido Verde Luis Armando Melgar exigió remover a funcionarios administrativos del INE nombrados unilateralmente durante la gestión de Guadalupe Taddei y restablecer los contrapesos entre consejeros para designar cargos. El planteamiento ocurre tras la salida de Taddei y presiona por reordenar el reparto interno de poder en el árbitro electoral, a un año del arranque formal del pro

El senador Luis Armando Melgar exigió revisar y remover a los funcionarios administrativos del Instituto Nacional Electoral (INE) que, según su versión, fueron designados de manera unilateral durante la gestión de Guadalupe Taddei. La demanda no se queda en el deslinde de nombres: el legislador del Partido Verde planteó recuperar los contrapesos internos y los nombramientos por consenso entre consejeros para evitar que las decisiones sobre cargos administrativos se concentren en una sola persona.

La exigencia llega después de la salida de Taddei de la presidencia del INE y en un momento en que el instituto debe reordenar su estructura operativa mientras se prepara el proceso electoral rumbo a 2027. Melgar relacionó la falta de contrapesos con la impunidad y con presuntas irregularidades dentro del instituto, de acuerdo con sus declaraciones públicas. El señalamiento coloca en la discusión pública el modo en que se reparten los cargos administrativos del árbitro electoral, un terreno que suele resolverse lejos de los reflectores.

El punto técnico es relevante porque los funcionarios administrativos del INE no son cualquier puesto: de ellos depende la operación de áreas que sostienen el registro, la fiscalización, la organización de comicios y la coordinación con los organismos públicos locales. Cuando un senador pide remover a esos cuadros y restablecer acuerdos entre consejeros, no solo discute una nómina: discute quién controla la maquinaria operativa del instituto en el arranque del ciclo electoral.

La lectura política

El movimiento de Melgar funciona, en la práctica, como un posicionamiento dentro de la disputa por el reacomodo interno del INE tras la salida de Taddei. No es una candidatura ni una precandidatura: es una exigencia legislativa que busca influir en la correlación de fuerzas del instituto. El senador del PVEM no presenta una propuesta de nombre ni un procedimiento formal, sino un criterio: que los cargos se negocien entre consejeros y no se concentren en la presidencia.

Ese criterio tiene incentivos claros. Para el Partido Verde, socio de la coalición gobernante, marcar distancia de los nombramientos unilaterales permite colocarse como defensor de la institucionalidad sin romper con el bloque oficial. Para los consejeros, la exigencia abre la puerta a renegociar cuotas y equilibrios internos. Y para la oposición, el planteamiento coincide con su narrativa de que la salida de Taddei no debe cerrar la revisión de presuntas irregularidades.

La señal rumbo a 2027 es doble. Por un lado, quien controle los mandos administrativos del INE gana margen de maniobra en la operación cotidiana del proceso electoral, aunque las decisiones formales sigan en el Consejo General. Por otro, la exigencia de contrapesos envía un mensaje a aliados y adversarios: el reacomodo del árbitro electoral no termina con la salida de una persona, sino que se extiende a la estructura que esa persona dejó.

El límite de la evidencia es importante. No hay en el material disponible una resolución del INE, una lista de funcionarios señalados ni un procedimiento formal iniciado a partir de la exigencia de Melgar. Lo que existe es una demanda política de un legislador, no una decisión administrativa ni una determinación jurisdiccional. Tratarla como otra cosa sería confundir el anuncio con el resultado.

Qué sigue

El siguiente paso verificable es si la exigencia de Melgar encuentra eco en el Consejo General del INE o en la Junta General Ejecutiva, y si se traduce en una revisión formal de nombramientos administrativos. También queda por ver si otros legisladores del PVEM, de Morena o de la oposición se suman al planteamiento y si la discusión llega a la Comisión de Gobernación del Senado o a la Junta de Coordinación Política. Sin una fecha o un acuerdo concretos, la exigencia permanece como presión pública, no como cambio de reglas.