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Bonilla busca coalición PRI-PAN-PRD en Zacatecas rumbo a 2027

El coordinador de Defensores de Zacatecas por el PRI plantea sumar también a Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza, sin que exista aún proceso formal ni candidatura registrada.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre coaliciones y negociaciones partidistas
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Adolfo “Fito” Bonilla Gómez, coordinador de Defensores de Zacatecas por el PRI, expresó su interés en consolidar una coalición opositora de PRI, PAN y PRD —con Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza como posibles añadidos— para las elecciones de 2027 en Zacatecas. No hay candidatura registrada ni proceso electoral iniciado: es un posicionamiento que busca ordenar el campo opositor y medir lealtades

Adolfo “Fito” Bonilla Gómez, coordinador de Defensores de Zacatecas por el PRI, planteó la necesidad de consolidar una coalición opositora integrada por PRI, PAN y PRD para las elecciones de 2027 en Zacatecas, sin descartar la incorporación de Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza. Lo dijo en entrevista para el programa *Cara a cara* de Alkimia TV, donde también abordó seguridad, empleo y el proyecto de la presa Milpillas. El planteamiento no constituye todavía una candidatura ni un acuerdo partidista formal: es un posicionamiento público que busca instalar el tema de la unidad opositora en la conversación estatal.

Bonilla sostuvo que aún deben transcurrir las etapas formales del proceso electoral y consideró que, más allá de las siglas, la ciudadanía evaluará cada vez más los perfiles personales de quienes busquen representarla. Esa frase, en apariencia neutra, cumple una función política precisa: desplaza el peso de la definición del partido hacia el perfil del aspirante, terreno donde Bonilla ya se coloca como referente del priismo estatal.

El antecedente inmediato es verificable. El 27 de septiembre de 2026, el PRI designó a Bonilla como coordinador de la Defensa de Zacatecas para desplegar trabajo territorial rumbo a 2027, en un acto en la sede estatal ante cientos de militantes, donde él mismo confirmó su ruta hacia la gubernatura con la frase “si voy, voy con todo”. Ese nombramiento, presentado como una responsabilidad organizativa, funciona en la práctica como una precandidatura de facto: le da estructura, territorio y visibilidad sin obligar al partido a abrir un proceso interno ni a registrar candidatura alguna.

La propuesta de coalición ampliada —PRI, PAN, PRD, con MC y Nueva Alianza en la baraja— no es un detalle retórico. Al incluir fuerzas de distinto peso, Bonilla se posiciona como el articulador de la oposición estatal y no sólo como un aspirante priista. Si la coalición se concreta, el PRI conservaría la coordinación política del bloque; si no, el planteamiento le permite atribuir a otros la falta de unidad. En ambos escenarios gana margen de maniobra.

Zacatecas es un territorio donde la seguridad y el agua concentran la agenda pública. Bonilla reconoció que la inseguridad es uno de los principales desafíos, particularmente por sus consecuencias sociales y familiares, y advirtió que la pacificación no admite soluciones simples. También cuestionó la conducción política del proyecto de la presa Milpillas y planteó analizar alternativas para garantizar el abastecimiento de agua. Esos temas le permiten construir un perfil de gestión sin comprometerse aún con propuestas formales, algo que él mismo justificó al señalar que es momento de escuchar a los sectores antes de presentar iniciativas.

La lectura política

El movimiento de Bonilla tiene tres funciones prácticas. Primero, ordena el campo opositor antes de que los partidos definan reglas: al hablar de coalición, presiona a PRI, PAN y PRD a pronunciarse y mide quién se suma y quién se resta. Segundo, protege su posición interna en el PRI: la coordinación territorial le da una base organizativa que no depende de una candidatura formal, mientras el partido evita abrir una contienda interna prematura. Tercero, envía una señal a los aliados potenciales: Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza quedan mencionados como piezas disponibles, lo que abre una negociación que aún no tiene mesa formal.

El límite es claro: no existe coalición registrada, no hay candidatura y el proceso electoral no ha iniciado. La ley electoral mexicana impone plazos para las coaliciones y para el registro de candidaturas, y ningún partido ha formalizado el acuerdo. Lo que hay es un posicionamiento con estructura, no un hecho jurídico.

El riesgo para Bonilla es quedar atrapado entre la expectativa que genera y la lentitud de los tiempos partidistas. Si la coalición no avanza, su coordinación puede leerse como un cargo sin respaldo; si avanza sin él como abanderado, el trabajo territorial habrá beneficiado a otro. La ambigüedad calculada tiene costo cuando los plazos se acercan.

Qué sigue

Los partidos deberán definir sus reglas internas de selección de candidaturas y, más adelante, formalizar coaliciones ante la autoridad electoral estatal dentro de los plazos que marque el calendario. Bonilla anunció que continuará el acercamiento con sectores y la construcción de propuestas. La señal a seguir es si PAN, PRD, MC y Nueva Alianza responden públicamente a su planteamiento o si la propuesta queda como declaración sin eco. También importa si el PRI estatal formaliza o no un método de selección que incluya o excluya a su coordinador territorial.