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RUTA 27 · LOW

Encuesta en Puebla 2027: Chedraui 43.8% y 31% sin decidir

Un ejercicio de opinión pública en cinco municipios poblanos mide preferencias partidistas y perfiles rumbo a 2027. La capital muestra un liderazgo claro y, al mismo tiempo, un tercio de electores que aún no define su voto.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre encuestas de opinión pública
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

GobernArte publicó una encuesta de 2,500 entrevistas en cinco municipios de Puebla rumbo a 2027. En la capital, José Chedraui Budib aparece con 43.8% y Blanca Alcalá con 26.2%, pero 31% aún no decide. En Cholula, Tehuacán, Texmelucan y Atlixco los escenarios son más competidos y con alta indecisión. Son mediciones, no candidaturas registradas.

La casa encuestadora GobernArte divulgó el 27 de octubre de 2026 un ejercicio de opinión pública sobre preferencias electorales en cinco municipios de Puebla rumbo a las elecciones de 2027: Puebla capital, San Pedro Cholula, Tehuacán, San Martín Texmelucan y Atlixco. El levantamiento se realizó entre el 16 y el 26 de octubre, con 500 entrevistas por municipio, para un total de 2,500. No se trata de candidaturas registradas ni de precampañas formales: es una medición de opinión que, en la práctica, ordena el tablero de aspiraciones en el estado más poblado del bloque oficialista.

En Puebla capital, el escenario por partido coloca a José Chedraui Budib con 43.8% de las preferencias, seguido por Blanca Alcalá Ruiz con 26.2%. Más atrás aparecen Gaby “La Bonita” Sánchez (7.8%), Liliana Ortiz Pérez (7.4%), Claudia Rivera Vivanco (2.8%) y Mónica Rodríguez Della Vecchia (1.9%), mientras José Luis García Parra registra 10.1%. El dato menos comentado es el más relevante para 2027: 31.0% de las personas consultadas dijo que aún no decide su voto y 24.3% eligió “otro/a”, lo que deja un electorado disponible mayor que la diferencia entre los dos punteros.

En San Pedro Cholula el panorama es más cerrado. Tonantzin Fernández Díaz aparece con 28.9% y Roxana Luna Porquillo con 21.5%, con Sandra Hernández Romano en 13.2% y Fabián Jiménez Covarrubias en 9.5%; 21.6% aún no decide. En la medición por perfiles, las distancias se reducen a menos de un punto entre las tres primeras posiciones, lo que sugiere una competencia abierta más que un liderazgo consolidado.

Tehuacán presenta dos lecturas distintas según el escenario. Por partido, Olga Romero Garci-Crespo alcanza 30.6%, seguida por Francisco “El Pollo” Díaz Fernández con 16.2% y Alejandro Barroso Chávez con 9.9%. En la medición de perfiles, en cambio, Díaz Fernández encabeza con 24.7% y Óscar René López Cárdenas registra 19.8%. La discrepancia entre ambos escenarios es una señal de que el posicionamiento personal todavía no se traduce en preferencia partidista estable.

En San Martín Texmelucan, Juan Manuel Alonso Ramírez obtiene 35.9% en el escenario por partido, seguido por José Ramiro Ángeles Díaz con 16.6%; 21.3% no decide. En la medición de perfiles, la ventaja se reduce a 21.5% frente a 17.4% de Leticia Martínez Méndez y Abraham Irving Salazar Pérez, con 36.4% de indecisos. Atlixco es el caso extremo: Ana Laura Altamirano registra 35.5% y Genoveva Huerta 20.9% por partido, pero en la medición de perfiles Huerta sube a 20.3% y Altamirano baja a 17.3%, con 31.2% de indecisión general y hasta 52.8% en algunos escenarios.

La lectura política

La encuesta no define candidaturas, pero funciona como un mecanismo de posicionamiento anticipado. En Puebla, como en otros estados, las mediciones de este tipo se leen menos como fotografía del electorado y más como insumo para las negociaciones internas de Morena y sus aliados, del PAN y de los bloques locales. Quien aparece arriba gana argumento para reclamar la candidatura; quien aparece abajo enfrenta presión para bajarse o para negociar otra posición.

El caso de la capital es el más elocuente. Chedraui Budib, con 43.8%, queda en posición de ventaja en el escenario por partido, pero el 31% de indecisos y el 24.3% de “otro/a” impiden hablar de una elección resuelta. La diferencia entre el primer y el segundo lugar es de 17.6 puntos, suficiente para ordenar la conversación interna, no para cerrar la contienda. En términos de ciencia política, se trata de un liderazgo de posicionamiento, no de una precandidatura de facto consolidada: no hay registro, no hay precampaña formal y no hay definición partidista.

En Cholula, Tehuacán, Texmelucan y Atlixco, la dispersión y la indecisión sugieren que el costo de una mala definición interna puede ser alto para los partidos, sobre todo donde el perfil personal pesa más que la marca partidista. La diferencia entre los escenarios por partido y por perfil en Tehuacán y Atlixco es la evidencia más clara de que el electorado no está alineado con una etiqueta.

La señal para 2027 es doble: los punteros obtienen material para negociar, y los indecisos se convierten en el verdadero premio. Quien logre movilizar a ese tercio o más de electores disponibles definirá no sólo las alcaldías, sino la correlación de fuerzas rumbo a la sucesión estatal.

Qué sigue

El siguiente paso verificable es la publicación de la metodología completa y el margen de error por municipio, que la propia casa encuestadora ha reportado en ejercicios previos en un rango de 2.5% a 3.7% con 95% de confianza. Después, la atención se trasladará a las definiciones partidistas: los procesos internos de Morena, PAN y aliados en Puebla, así como el calendario que el Instituto Estatal Electoral fije para las precampañas y candidaturas de 2027. Hasta entonces, las cifras deben leerse como preferencias declaradas, no como resultados electorales.