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Exdirigente del PAN alerta: Quintana Roo podría perder el registro

Eduardo Martínez Arcila acusó a la dirigencia estatal de Reyna Tamayo de cerrar el diálogo y esperar que el gobierno 'palomee' candidaturas rumbo a 2027.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre candidaturas y aspirantes
Ilustración editorial de Ruta 27.
EN 30 SEGUNDOS

El exdirigente del PAN en Quintana Roo, Eduardo Martínez Arcila, advirtió que el partido podría perder su registro electoral si la dirigencia de Reyna Tamayo mantiene una 'oposición útil' al gobierno de Morena y no define candidaturas rumbo a 2027. Acusó cerrazón al diálogo, reparto de cuotas en la comisión electoral y posturas complacientes de legisladores y regidores.

El exdirigente del PAN en Quintana Roo, Eduardo Martínez Arcila, advirtió que el partido podría perder su registro electoral si la actual dirigencia estatal mantiene una postura de "oposición útil" frente al gobierno de Morena y no define candidaturas rumbo a 2027. La advertencia no es un pronóstico técnico: es una acusación interna sobre el rumbo del partido en una entidad donde el oficialismo controla la gubernatura, la mayoría del Congreso y los principales ayuntamientos.

En conferencia de prensa, el expresidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso local dijo que desde el 12 de octubre entregaron a la dirigente estatal, Reyna Tamayo Carballo, un oficio para solicitar mesas de trabajo con todos los liderazgos del partido. Según su versión, la dirigente cerró la comunicación con sus militantes. "Si el PAN o la dirigencia actual insiste en mantener cerrada la puerta, en no mantener el diálogo y no contestar ni los mensajes, entonces, en los hechos, el PAN estará renunciando a liderazgos que durante años han forjado al partido en Quintana Roo: va a perder liderazgos, va a perder militancia y va a perder el registro", puntualizó.

Martínez Arcila aclaró que no busca una candidatura para el proceso electoral en puerta. Dijo que sí está dispuesto a presentar un compromiso por escrito para sentar en la mesa a todos los liderazgos del partido. La distinción importa: en la política mexicana, quien convoca a la unidad sin pedir plaza suele buscar influir en la composición de la lista o en la correlación interna antes de que las candidaturas se formalicen.

El exdirigente criticó que después de 10 meses sin que sesionara la Comisión Permanente del partido, solo se realizó el ejercicio para nombrar amigos y familiares políticos de la presidenta Reyna Tamayo como integrantes de la Comisión Electoral, que rige los procesos internos. Ese arreglo, sostuvo, les ha permitido "ganar votaciones internas" y mantener el control entre los mismos perfiles. También señaló que pareciera que están esperando que el gobierno del estado les "palomee" las candidaturas.

La acusación alcanza a legisladores y regidores en funciones: la propia Reyna Tamayo Carballo, el diputado local Ángel Cervera, la senadora Mayuli Martínez Simón, el diputado federal Ernesto Sánchez y los regidores de Playa del Carmen Juan Novelo Zapata y Danna Ramírez Saldaña. A todos les atribuyó posturas complacientes con el oficialismo, tanto en ayuntamientos como en el Poder Legislativo estatal.

La lectura política

El movimiento de Martínez Arcila funciona, en la práctica, como un posicionamiento interno antes de que el PAN defina su estrategia electoral en Quintana Roo. No es una candidatura formal ni una precandidatura registrada: es una advertencia pública que busca abrir el proceso de selección y disputar el control de la Comisión Electoral, el órgano que en los hechos decide quién puede competir.

El incentivo es claro. Si la dirigencia estatal mantiene el control del calendario y de las candidaturas, los liderazgos que no forman parte del círculo cercano a Tamayo quedan fuera de la boleta. La advertencia sobre perder el registro apela a un precedente verificable: el PAN perdió su registro en Coahuila, un escenario que el propio Martínez Arcila citó. La comparación no es literal, pero envía una señal a la militancia: la complacencia con el oficialismo tiene costo electoral.

El equilibrio interno del partido está en juego. La dirigencia de Tamayo enfrenta una acusación de cerrazón y reparto de cuotas que, de no atenderse, podría fracturar al panismo local antes de la definición de alianzas. La "oposición útil" que critica Martínez Arcila no es una figura jurídica: es una conducta política que, en la práctica, reduce el costo de gobernar para Morena y desmoviliza al electorado que busca una alternativa.

La consecuencia electoral rumbo a 2027 es doble. Por un lado, el PAN en Quintana Roo necesita definir si compite en coalición o en solitario, y con qué liderazgos. Por otro, la disputa interna puede debilitar su capacidad de negociación con otros partidos opositores. Quien controle la Comisión Electoral y el calendario de selección tendrá margen para ordenar la sucesión local y colocar a sus allegados en posiciones de salida.

Qué sigue

La dirigencia estatal de Reyna Tamayo no ha respondido públicamente a la solicitud de mesas de trabajo entregada el 12 de octubre. El primer paso verificable es si acepta abrir el diálogo con los liderazgos que Martínez Arcila representa o mantiene la cerrazón. Después, el calendario interno del partido para definir candidaturas rumbo a 2027 será la prueba de si la advertencia se traduce en cambios o en una fractura mayor.