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RUTA 27 · MEDIUM

Morena Puebla cambia de mando temporal en plena ruta hacia 2027

Guadalupe Siyancan asume la presidencia del comité estatal tras la salida de Olga Lucía Romero, mientras el Comité Ejecutivo Nacional define el siguiente paso de la dirigencia.

Ilustración editorial de Ruta 27 sobre organización y votación electoral
Ilustración editorial de Ruta 27; no representa una fotografía del acontecimiento.
EN 30 SEGUNDOS

Guadalupe Siyancan Peregrina Díaz quedó al frente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Puebla de forma temporal, tras la salida de Olga Lucía Romero. El partido invocó el artículo 32 de sus estatutos y dejó en manos del Comité Ejecutivo Nacional la decisión sobre la dirigencia definitiva, en un año previo a la elección de 2027.

Guadalupe Siyancan Peregrina Díaz asumió la presidencia temporal del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) de Morena en Puebla el 21 de octubre de 2026, luego de que Olga Lucía Romero Garci-Crespo concluyera sus funciones al frente de la dirigencia estatal. El partido confirmó el movimiento mediante un comunicado firmado por integrantes de su estructura estatal, entre ellos Andrés Villegas Mendoza, presidente del Consejo Estatal, y la propia Siyancan, quien se desempeñaba como secretaria general.

La designación se realizó conforme al artículo 32 de los estatutos de Morena, que prevé que la secretaría general asuma la presidencia de manera temporal cuando el titular deja el cargo. El relevo no resuelve la titularidad definitiva del comité: el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) determinará los siguientes pasos, según el propio comunicado. Es decir, la transición quedó acotada a la continuidad operativa, no a una sucesión cerrada.

El documento sostuvo que el partido mantiene su organización y estructura territorial en los municipios poblanos, y refrendó su intención de continuar el trabajo rumbo a las elecciones de 2027. La salida de Romero Garci-Crespo se produce en un momento en que la dirigencia estatal de Morena adquiere peso como estructura de coordinación para la próxima contienda.

La lectura política

En la práctica, el movimiento funciona como una pausa controlada de la dirigencia estatal, no como una sucesión resuelta. La figura de la presidencia temporal permite cubrir el expediente administrativo y mantener la operación cotidiana, pero deja abierta la pregunta sobre quién controlará la estructura partidista en el ciclo electoral que se aproxima. El CEN conserva la decisión final, lo que sugiere que la negociación sobre la dirigencia definitiva sigue en curso.

El artículo 32 estatutario opera aquí como un mecanismo de continuidad, no de legitimación. Siyancan llega al cargo por mandato interno, no por elección de las bases ni por designación política expresa del CEN. Esa diferencia importa: una presidencia temporal tiene capacidad de gestión, pero un margen limitado para ordenar candidaturas, compromisos territoriales o alianzas internas que suelen definirse en la dirigencia estatal.

La salida de Romero Garci-Crespo, confirmada por el partido, abre además una interrogante sobre su propio posicionamiento futuro. La evidencia disponible no permite afirmar que busque una candidatura específica ni que su salida responda a una negociación determinada; lo que sí puede sostenerse es que su salida ocurre antes del periodo en que las dirigencias estatales suelen convertirse en piezas clave de la coordinación electoral.

El comunicado envía una señal de estabilidad hacia adentro y hacia afuera: el partido afirma que no hay vacíos en su estructura. Esa afirmación es relevante porque las dirigencias estatales de Morena han sido espacios de disputa interna en varias entidades. La firma conjunta del presidente del Consejo Estatal y de la propia Siyancan sugiere un acuerdo mínimo entre los actores con presencia formal en el comité, aunque no permite medir la correlación real de fuerzas.

Rumbo a 2027, Puebla es un territorio donde la estructura partidista importa tanto por la organización territorial como por la capacidad de procesar conflictos internos. La presidencia temporal de Siyancan coloca a la dirigencia estatal en una posición de espera: puede administrar, pero no necesariamente definir. El CEN tiene en sus manos la decisión que podría convertir esta transición en una dirigencia de continuidad o en un relevo con otro perfil político.

Qué sigue

El Comité Ejecutivo Nacional deberá definir el siguiente paso de la dirigencia estatal poblana: si ratifica a Siyancan en el cargo, si convoca a un proceso interno para elegir titular o si designa a otra persona. El comunicado no establece plazos para esa decisión. Tampoco precisa si la presidencia temporal se extenderá hasta el proceso electoral de 2027 o si habrá un relevo previo. La evidencia disponible no permite anticipar cuál de esas rutas tomará el CEN ni qué actores internos impulsan cada opción.