RUTA 27 · MEDIUM
Morena usará campamentos juveniles como base de candidaturas 2027
Ariadna Montiel confirmó que los jóvenes formados en los campamentos serán misioneros territoriales y cuadros para futuras candidaturas, y nombró a tres perfiles rumbo a gubernaturas.

La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, confirmó que los casi dos mil jóvenes formados en cinco campamentos serán misioneros políticos en territorio y base para futuras candidaturas. Mencionó a Julieta Ramírez (Baja California), Manuel Cota (Baja California Sur) y Gino Segura (Quintana Roo) como próximos candidatos a gubernaturas en 2027. El partido busca replicar los campamentos en cada
La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, confirmó que los jóvenes formados en los cinco campamentos de formación política del partido serán utilizados como misioneros territoriales y como cantera para futuras candidaturas. En conferencia de prensa desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Montiel no solo respaldó los encuentros: los convirtió en el eje de una estrategia de operación electoral que ya tiene nombres y territorios definidos rumbo a 2027.
Montiel anunció que los asistentes a los campamentos tendrán tres encargos: atención a comunidades como misioneros, apoyo en tareas legislativas y formación de cuadros para candidaturas. La dirigente citó como ejemplo a quienes perfila para gubernaturas en 2027: Julieta Ramírez, en Baja California; Manuel Cota, en Baja California Sur; y Gino Segura, para Quintana Roo. Ninguno de los tres, según la evidencia disponible, proviene de la formación interna del partido, sino de estructuras políticas cercanas a padrinos o madrinas de la autollamada 4T.
El proyecto arrancó con Luisa María Alcalde y fue consolidado por Montiel, quien desplazó el foco del Instituto Nacional de Formación Política hacia estos encuentros. La meta declarada es llegar a 10 mil jóvenes antes de la elección de 2027 y replicar los campamentos en cada entidad. Los cinco que ya se realizaron —por circunscripción, en hoteles de cuatro y cinco estrellas en Acapulco, Nuevo León, Ixtapan de la Sal, Palenque y Puerto Vallarta— reunieron a casi dos mil jóvenes con todos los gastos pagados. Recibieron ponencias sobre "las cuatro transformaciones históricas", advertencias sobre la ultraderecha y referencias al Che Guevara, además de libros de López Obrador y Sheinbaum.
El gasto de los campamentos no se ha transparentado y no existe un criterio público de selección de los asistentes. Entre los participantes hay funcionarios de dependencias locales como DIF e institutos de la juventud, lo que difumina la frontera entre formación partidista y uso de estructuras públicas. Montiel agradeció a gobernadores, comunicadores, académicos y coordinadores estatales —a quienes describió como próximos candidatos— su participación en los encuentros.
La lectura política
El movimiento tiene una función práctica que va más allá de la formación ideológica: los campamentos operan como una red de reclutamiento y despliegue territorial que el partido puede activar sin depender de las estructuras estatales ni de los gobernadores. Al encargar a los jóvenes la organización de los campamentos en sus entidades, Morena descentraliza la operación pero conserva el control desde el CEN. Es una precandidatura de facto en el sentido de que coloca a los perfiles mencionados en posición de salida, aunque ninguno ha sido registrado formalmente como candidato ni existe aún un proceso interno definido.
La mención de Ramírez, Cota y Segura envía una señal a los aliados y a los adversarios: el partido ya ordena sus plazas estratégicas. Baja California, Baja California Sur y Quintana Roo no son territorios menores; son gubernaturas que Morena busca retener o recuperar en un ciclo electoral donde la oposición intentará capitalizar el desgaste. Al nombrarlos públicamente, Montiel mide lealtades y contiene posibles rupturas internas al anticipar que la sucesión ya tiene nombres.
El equilibrio interno es delicado. Los tres perfiles mencionados no surgieron de los campamentos, sino de estructuras políticas cercanas a padrinos o madrinas de la 4T. Eso sugiere que la formación de cuadros convive con la lógica de cuotas y grupos que ha caracterizado al partido. La apuesta por 10 mil jóvenes antes de 2027 busca ampliar la base de operadores, pero también podría generar tensiones con quienes ya se consideraban con derecho a esas posiciones.
La opacidad del gasto y la falta de criterios de selección abren un flanco que la oposición podría explotar ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y los organismos locales. Si los campamentos se replican en cada estado con recursos no transparentados, el partido podría enfrentar cuestionamientos por fiscalización y por el uso de estructuras públicas en actividades partidistas.
Qué sigue
Montiel no precisó fechas para los campamentos estatales ni para la definición formal de las candidaturas. El partido deberá informar si los encuentros se financiarán con recursos del propio Morena o con aportaciones de terceros, y si los funcionarios públicos que asisten lo hacen en horario laboral. La ruta hacia 2027 pasa por la eventual convocatoria interna, la definición de reglas de selección y la respuesta de los organismos electorales ante posibles denuncias por actos anticipados. Por ahora, lo verificable es que Morena ya tiene nombres, territorios y una red de jóvenes en formación para operar la elección.
