RUTA 27 · MEDIUM
PT presiona a Morena por nuevas encuestas en tres estados clave
La dirigencia petista exige careos entre los candidatos ya confirmados por Morena y sus propios liderazgos en Zacatecas, Michoacán y Nuevo León. La amenaza de ir en solitario pone fecha límite a la negociación.

El PT presiona a Ariadna Montiel para repetir encuestas en Zacatecas, Michoacán y Nuevo León, donde Morena ya confirmó candidaturas. El partido no colocó a ninguna figura al frente de las 17 boletas y advierte que podría competir solo. La disputa mide la cohesión de la coalición oficialista rumbo a 2027 en tres estados donde la victoria no está asegurada ni en unidad.
La dirigencia del Partido del Trabajo (PT) presiona a la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, para realizar nuevas encuestas entre las figuras que Morena ya confirmó como candidatas y los liderazgos petistas en al menos tres estados: Zacatecas, Michoacán y Nuevo León. El reclamo no es un trámite interno: es la exigencia de reabrir una repartición de candidaturas que Morena considera cerrada y que dejó al PT sin ninguna de las 17 boletas de gubernatura en disputa.
El malestar petista tiene una base verificable. Morena confirmó a sus candidatos en las 17 entidades y su aliado del Verde se quedó con Quintana Roo, San Luis Potosí, Nayarit y Baja California Sur. El PT, en cambio, no logró colocar a ninguna figura al frente de las boletas. Esa asimetría en la distribución de poder es el combustible de la presión actual, que según fuentes partidarias tiene como fecha límite la próxima semana, cuando el PT podría lanzarse en solitario en esas entidades.
Los nombres que el petismo quiere medir son la senadora Geovanna Bañuelos en Zacatecas, el senador Raúl Morón en Michoacán y el diputado local Jesús Elizondo en Nuevo León. En los tres casos se trata de liderazgos con registro propio y, en algunos, con historial electoral relevante. En Zacatecas, diversas figuras de la alianza oficialista denunciaron públicamente que la candidata Verónica Díaz no ganó los sondeos, lo que abriría la puerta a una derrota ante Bañuelos. En Michoacán, Morón no aceptó la candidatura del fiscal Carlos Torres Piña, cercano al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, y se acercó al PT para mantener viva su expectativa de gobernar. En Nuevo León, la candidata Clara Luz Flores no genera simpatías al interior de Morena ni entre sus aliados, y Elizondo se registró como contendiente bajo la mirada de Alberto Anaya.
La lectura política
Lo que el PT está haciendo, en la práctica, es usar la amenaza de ruptura como moneda de cambio para reabrir una negociación que Morena ya cerró. No se trata de una candidatura formal ni de una precandidatura registrada: se trata de posicionamiento y de presión para que el partido guinda acepte medir a sus ya designados contra los nombres petistas. La diferencia importa porque Morena ya anunció y confirmó sus candidaturas, y aceptar nuevas encuestas equivaldría a reconocer que sus procesos internos fueron insuficientes o que sus designaciones son reversibles.
El incentivo de Morena es claro: negarse a repetir los careos evita un escenario de máxima tensión, sobre todo porque algunas figuras del PT podrían ganar en un mano a mano. La negativa no es sólo defensa de sus candidatos: es defensa de la facultad de decidir unilateralmente la sucesión en la coalición. Si Morena cede en Zacatecas, Michoacán y Nuevo León, abre la puerta a que el PT y el Verde reclamen revisar el resto del mapa.
El cálculo petista también tiene costos. Ir en solitario en tres estados donde la victoria no está asegurada ni siquiera en unidad podría restar votos a la coalición y facilitar triunfos opositores. En Zacatecas, una candidatura competitiva de Movimiento Ciudadano; en Michoacán, la posible tracción de Grecia Quiroz; en Nuevo León, una caída del partido guinda. El PT apuesta a que Morena valore más la unidad que el control absoluto de las candidaturas, y esa apuesta es la que define el pulso.
El antecedente inmediato refuerza el patrón: el PT ya había exigido una segunda encuesta pactada entre los tres partidos de la coalición, cuestionó las mediciones de Morena por considerarlas un ejercicio interno y advirtió sobre el riesgo de ruptura. La diferencia ahora es que las candidaturas ya están confirmadas, lo que eleva el costo político de cualquier revisión.
Qué sigue
La negociación tiene un horizonte acotado: la próxima semana, cuando el PT definiría si compite en solitario en Zacatecas, Michoacán y Nuevo León. Morena mantiene las conversaciones, pero por ahora no llegan a buen puerto. El desenlace dependerá de si Ariadna Montiel acepta abrir un nuevo ejercicio de medición o si, por el contrario, sostiene las designaciones ya anunciadas. Cualquiera de las dos rutas enviará una señal sobre quién manda en la coalición y qué margen de maniobra conservan los aliados rumbo a 2027.
