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Morena Tamaulipas pide tregua interna y respaldar encuestas rumbo a 2027
La dirigencia estatal busca contener las confrontaciones entre aspirantes a coordinaciones municipales y distritales antes de que las encuestas definan posiciones.

La presidenta estatal de Morena en Tamaulipas, Guadalupe Gómez Núñez, exigió a los aspirantes a cargos de elección popular frenar ataques personales y respetar los resultados de las encuestas rumbo a 2027. El llamado ocurre mientras se eligen coordinadores municipales y distritales, figuras que en la práctica operan como antesala de candidaturas. La dirigencia busca contener una ruptura interna qu
La presidenta estatal de Morena en Tamaulipas, Guadalupe Gómez Núñez, llamó el 21 de octubre de 2026 a los aspirantes a cargos de elección popular a frenar las confrontaciones, los ataques personales y las descalificaciones entre compañeros, y advirtió que las reglas del proceso interno prohíben esas prácticas. El llamado no es un detalle de forma: ocurre mientras el partido selecciona coordinadores municipales y distritales, posiciones que en la práctica funcionan como antesala de candidaturas rumbo a 2027.
Gómez Núñez pidió a quienes buscan esas coordinaciones territoriales mantener la calma, privilegiar el respeto y esperar los resultados de las encuestas que definirán las posiciones internas. Sostuvo que las diferencias deben resolverse mediante el diálogo y no con señalamientos públicos que puedan dividir a la militancia. La dirigencia estatal intenta contener una confrontación que ya se expresa en distintos municipios de Tamaulipas y que, de escalar, podría llegar debilitada a la contienda de 2027.
Al ser cuestionada sobre la propuesta del diputado local Armando Zertuche Zuani de establecer un pacto de civilidad política, la dirigente recordó que las convocatorias para elegir coordinadores municipales y distritales ya contemplan disposiciones para evitar ataques entre participantes. Explicó que todos los interesados asumieron el compromiso de respetar los lineamientos internos y que la participación sigue abierta a los militantes que cumplan los requisitos, aunque el derecho a competir implica respetar las reglas.
El contexto importa: en Morena, las coordinaciones territoriales no son un cargo administrativo menor. Quien encabeza una coordinación municipal o distrital queda colocado en posición de salida para una candidatura, aunque formalmente no sea todavía precandidato ni candidato registrado. Esa ambigüedad explica por qué la disputa por esos espacios se vuelve tan intensa y por qué la dirigencia necesita invocar las encuestas como árbitro antes de que el conflicto se desborde.
La lectura política
El movimiento de Gómez Núñez cumple una función de ordenamiento interno más que de simple exhortación ética. La dirigencia no puede imponer candidaturas sin costo, pero sí puede fijar el marco en el que se resolverán: encuestas como método, convocatorias como regla y unidad como condición. Al pedir que se respeten los resultados de las encuestas, la presidenta estatal anticipa que el criterio de selección será la medición, no la negociación entre grupos.
Los incentivos son claros. Para los aspirantes, atacar a un compañero puede rendir rédito inmediato en la disputa local, pero erosiona la marca del partido y facilita el trabajo de la oposición. Para la dirigencia, cada confrontación pública es una señal de falta de control que se paga en la elección general. Para los adversarios externos, la fractura interna de Morena en Tamaulipas es una oportunidad de posicionamiento.
La referencia a que los adversarios políticos del movimiento se encuentran fuera del partido también opera como mensaje: la disputa es interna y debe procesarse internamente. El llamado a la unidad es, en los hechos, una advertencia de que la dirigencia no tolerará que las diferencias por las coordinaciones se conviertan en una ruptura pública.
El límite de la lectura es igual de relevante: no hay evidencia de que exista una candidatura formal, una precandidatura registrada ni una lista definida. Lo que hay es un proceso de selección de coordinaciones en curso, aspiraciones en competencia y una dirigencia que busca administrar la incertidumbre. La encuesta, en este esquema, funciona como mecanismo de legitimación y también como escudo para la dirigencia: si el resultado se respeta, la responsabilidad de la selección se desplaza al método.
Qué sigue
Los aspirantes a coordinaciones municipales y distritales deberán conducirse conforme a las convocatorias vigentes y esperar los resultados de las encuestas que definirán las posiciones internas. La propuesta de un pacto de civilidad planteada por el diputado local Armando Zertuche Zuani queda sobre la mesa, aunque la dirigencia considera que las convocatorias ya cubren ese terreno. El siguiente paso verificable es la publicación de los resultados de esas mediciones y la reacción de los aspirantes que no resulten favorecidos: ahí se sabrá si el llamado a la unidad se sostiene o si la confrontación se traslada a otra arena.